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Santos Gabriel Rueda es Ingeniero Nuclear y Magíster en Ingeniería, y también compite en carreras de alto rendimiento. En esta nueva entrevista el salteño, egresado del Instituto Balseiro, compartió detalles de su vida académica y deportiva, y cómo estas se vieron afectadas por la pandemia de COVID-19.

Fecha de publicación: 01/10/2021

Santos Gabriel Rueda, oriundo de la provincia de Salta, es egresado del Instituto Balseiro. Allí se recibió de Ingeniero Nuclear en 2014, y de Magíster en Ingeniería en 2019. Además, Gabriel es influencer -tiene más de 24 mil seguidores en su cuenta de Instagram @sagarueda- y trabaja como coach de corredores en su propio proyecto: SAGA Training Lab.

Sin embargo, Rueda no sólo se destaca en el ámbito académico: el salteño también se desempeña como atleta de alto rendimiento. Específicamente, compite en la disciplina de “ultra-trail” o carreras de ultrafondo. ¿En qué consiste el ultratrail? Es un tipo de carrera que se desarrolla en escenarios de montaña, y el recorrido debe tener como máximo un 20% de asfalto. El ultra-trail consta de una distancia mínima de 42 km, pero la misma puede superar los 100 km.

En el ámbito del trail running, el Ultra-Trail del Mont Blanc es la cita más prestigiosa, y una de las más exigentes. Esta competencia reúne a corredores de todo el mundo y tiene lugar en la cadena montañosa de Los Alpes, con un recorrido que atraviesa Francia, Italia y Suiza. Esta ultramaratón cuenta con diversas carreras, las cuales varían respecto de la distancia a recorrer en cada una. “Es el evento más grande del mundo, es como el Tour de France de bici pero en carreras de montaña”, aseguró Rueda. Debido a la pandemia de coronavirus, el UT de Mont Blanc se suspendió en 2020.

Gabriel Rueda comenzó a interesarse por el running en 2012, durante los primeros años de su trayecto académico en la carrera de Ingeniería Nuclear del Instituto Balseiro. “Fueron meses de mucho estrés por las horas de estudio y necesitaba complementar la parte física”, afirmó.

Rueda, que ha competido en numerosas carreras en nuestro país y en el exterior, participó en la más reciente edición del UT de Mont Blanc, entre el 23 y el 29 de agosto. El evento contó con medidas COVID-19, exigiendo a los corredores un pasaporte sanitario, en el cual se acreditara una vacunación completa y una prueba antígena o PCR negativo en las últimas 48hs. También fue obligatorio el uso de mascarilla o barbijo en la salida de las diferentes carreras, y durante los primeros 500 metros de recorrido.

Gabi, como lo llaman sus seres queridos, compitió en la carrera TDS –Sur les Traces des Ducs de Savoie en francés- dentro del UT Mont Blanc. Esta competencia prevé una distancia de 145 km, un tiempo máximo de 44 horas para completarla y un máximo de 1600 participantes. Rueda finalizó en la posición 34 de la tabla general mundial de esta carrera, y si bien remarcó la importancia de haber alcanzado ese puesto, considera que “puede dar más aún”.

A continuación, compartimos la entrevista completa que Santos Gabriel Rueda le brindó al Área de Comunicación Institucional y Prensa del Instituto Balseiro.

- ¿Cómo surgió tu interés por el mundo del running? Y, en particular, ¿cómo llegaste a competir en la disciplina de ultra-trail?

- El interés surgió allá por 2012 cuando estaba en los primeros años de Ingeniería Nuclear en el Instituto Balseiro, fueron meses de mucho estrés por las horas de estudio y necesitaba complementar la parte física. Fue una mezcla de sentirme una babosa que sólo estudiaba y también había aumentado de peso. Eso motivó a que salga a hacer deporte, y correr fue lo más rápido y económico. Al ultra trail llegué muchos años después de estar en la actividad. Es una especialidad dentro del correr por montaña pero en distancias largas, de más de 50 kilómetros, carreras que requieren mucha preparación y dedicación. Es uno de mis grandes proyectos deportivos hoy en día poder crecer internacionalmente en esto.

- ¿Fue difícil compaginar tus estudios en ingeniería con tu vida deportiva?

- Al principio es todo más fácil porque uno sólo sale a correr o trotar 30 minutos o una hora. Ahora, cuando lo querés hacer de forma más dedicada y con fines de mejorar tu performance y competir a nivel nacional o internacional, ahí es más difícil compaginar porque todo requiere muchas horas más allá de sólo estar corriendo. De todos modos no es imposible. Es cuestión de organizarse y poder estar en todo, intentando dar lo mejor de uno en cada rubro personal, sea en el trabajo o en el deporte.

-¿Cómo encarás los meses o semanas previas a la hora de prepararte para correr en una competencia tan importante como el UT de Mont Blanc??

- En general trato de estar esos meses en una zona con muchas opciones de montaña. Bariloche es ideal, pero dado que acá es invierno es muy difícil prepararlo. Por eso, algunos de los últimos años me iba a Europa a hacer una preparación exclusiva. Este año por la pandemia no pude, así que estuve en la zona de Salta entrenando. Eso me ayudó bastante.

- En una entrevista de marzo del 2020 con Laura García Oviedo, del Área de Comunicación Institucional y Prensa del IB, manifestaste tu deseo de participar de la carrera madre (172km) del UT de Mont Blanc de ese año. ¿Cómo te afectó el hecho de que la edición 2020 de la carrera se suspendiera a causa de la pandemia de coronavirus?

- En 2020 fue un año muy distinto para todos. Arranqué muy motivado corriendo un ultra trail de 130 km en Gran Canaria España y después fue todo estar encerrado, perdiendo estado físico. Recién en julio pude volver a entrenar. De todos modos, en todo el año 2020 no pude competir en ninguna carrera ni viajar a ningún evento. Fue un año que a nivel profesional crecí porque logré terminar algunos cursos de formación, pero a nivel deportivo fue muy bajo.

- ¿Qué balance hacés de tu participación de este año en Mont Blanc?

- Este año fue muy particular correr en el UTMB en Francia, porque la semana antes de la carrera mi papá tuvo una operación delicada y tuve que estar ahí cerca ayudando en su recuperación. Hasta cuatro días antes de la carrera había cancelado todo el viaje, pero finalmente pude estar en esa carrera. Es el evento más grande del mundo, es como el Tour de France de bici pero en carreras de montaña. Me fue muy bien en cuanto a mi rendimiento, entrando en la posición 34 en la general mundial, lo cual es muy bueno, pero siento que puedo dar más aún. Y por otro lado, este año pude tener un contacto con muchas organizaciones y marcas acá a nivel internacional, lo cual en el futuro me puede abrir nuevas puertas, así que estoy contento por esto.

- ¿Hubo alguna razón particular por la cual participaste de la TDS (145km) y no de la carrera madre?

- Simplemente creo que no quise quemar etapas. No me sentí listo para hacer 172 km con 10000 m de desnivel positivo. Creo que quiero esperar a llegar al 100%, ojalá sea en 2022.

- Con respecto a la pregunta anterior, cuando dijiste que no quisiste “quemar etapas”, ¿te referías a una cuestión meramente física y deportiva, o también sentís que necesitás una mayor preparación a nivel mental para encarar el desafío de la carrera madre?

- Un ultra trail es una mezcla del aspecto mental y el físico. En mi caso, necesito una mayor maduración en ambos. Osea, podría haber corrido la distancia larga y seguramente la terminaba, pero al tener objetivos de hacerlo bien y rendir al máximo ahí tenés que trabajar todos los aspectos. No podés ir estando al 90% en algún aspecto de preparación.

- ¿Cómo encaraste tu vida académica y/o profesional después de recibirte de Magíster en 2019?

- Después de recibirme en 2019 yo ya estaba trabajando para la CNEA en planta permanente, con lo cual mi vida no cambió. Simplemente terminé el posgrado, que lo hacía a part time. Y el tema de la especialización es en el mismo campo de mi trabajo, por ende se comparte.

- ¿La pandemia te afectó mucho en este aspecto?

- La pandemia si me afectó, y no sólo a mí. Fue como una cachetada de decir “el tiempo pasa, los años pasan muy rápido”. Y si uno quiere hacer un cambio o hacer grandes proyectos, sea en lo personal o lo deportivo, es cuestión de arrancarlo ayer, porque siempre vas a sentir que vas atrasado, ¡y es así! Es cuestión de exprimir el tiempo al máximo.

-Tomando en cuenta tanto tu carrera de ingeniero como tu faceta deportiva, ¿qué proyectos tenés de cara al futuro?

- Crecer en ambas, intentando dar lo mejor de mí en cada una de ellas.

-Por último, queríamos pedirte que, desde tu experiencia personal, le dediques una reflexión a nuestros lectores que estudian una carrera universitaria y a la vez practican un deporte de alto rendimiento. ¿Qué consejo/s les darías?

- Que no es imposible hacer ambas carreras al mismo tiempo. Si tienen que estar preparados para dejar algunas cosas de lado, pero que sepan que esas cosas de lado que uno deja son cosas que vas a poder hacerlas más adelante. Hay muchos ejemplos de atletas y profesionales. Paula Pareto es un gran ejemplo de ellos, consiguiendo una medalla de oro olímpica. La opción de agarrar una sola parte siempre está y parece muy tentadora por la comodidad, pero para mí es grandioso cuando uno puede mezclar mente y cuerpo. En el correr puedo cansar mi cuerpo y en la parte laboral tengo que usar mucho la mente. Es algo que me da mucha completitud personal hacer ambas.

Por: Renzo Cuello y Rodrigo Di Marco, Área de Comunicación y Prensa del Instituto Balseiro

 *Aviso para medios de comunicación o canales de comunicación institucionales: Por favor, citar la autoría y la fuente de esta nota. // "Por Renzo Cuello y Rodrigo Di Marco / Área de Comunicación del Instituto Balseiro". ¡Muchas gracias!

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*Entrevista al Magíster en ingeniería y deportista Santos Gabriel Rueda: “Usar herramientas de matemática y física para resolver problemas tecnológicos me divierte mucho” - 04/03/2020 

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*Un egresado del Balseiro brilló en el mundial de ultra trail – 21/11/2016

*Egresaron 19 nuevos ingenieros del Instituto Balseiro – 27/06/2014

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Por Renzo Cuello y Rodrigo Di Marco

Edición: Área de Comunicación Institucional y Prensa del 
Instituto Balseiro.

San Carlos de Bariloche, 01/10/2021

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Santos Gabriel Rueda es Ingeniero Nuclear y Magíster en Ingeniería, y también compite en carreras de alto rendimiento. En esta nueva entrevista el salteño, egresado del Instituto Balseiro, compartió detalles de su vida académica y deportiva, y cómo estas se vieron afectadas por la pandemia de COVID-19.

Fecha de publicación: 01/10/2021

Santos Gabriel Rueda, oriundo de la provincia de Salta, es egresado del Instituto Balseiro. Allí se recibió de Ingeniero Nuclear en 2014, y de Magíster en Ingeniería en 2019. Además, Gabriel es influencer -tiene más de 24 mil seguidores en su cuenta de Instagram @sagarueda- y trabaja como coach de corredores en su propio proyecto: SAGA Training Lab.

Sin embargo, Rueda no sólo se destaca en el ámbito académico: el salteño también se desempeña como atleta de alto rendimiento. Específicamente, compite en la disciplina de “ultra-trail” o carreras de ultrafondo. ¿En qué consiste el ultratrail? Es un tipo de carrera que se desarrolla en escenarios de montaña, y el recorrido debe tener como máximo un 20% de asfalto. El ultra-trail consta de una distancia mínima de 42 km, pero la misma puede superar los 100 km.

En el ámbito del trail running, el Ultra-Trail del Mont Blanc es la cita más prestigiosa, y una de las más exigentes. Esta competencia reúne a corredores de todo el mundo y tiene lugar en la cadena montañosa de Los Alpes, con un recorrido que atraviesa Francia, Italia y Suiza. Esta ultramaratón cuenta con diversas carreras, las cuales varían respecto de la distancia a recorrer en cada una. “Es el evento más grande del mundo, es como el Tour de France de bici pero en carreras de montaña”, aseguró Rueda. Debido a la pandemia de coronavirus, el UT de Mont Blanc se suspendió en 2020.

Gabriel Rueda comenzó a interesarse por el running en 2012, durante los primeros años de su trayecto académico en la carrera de Ingeniería Nuclear del Instituto Balseiro. “Fueron meses de mucho estrés por las horas de estudio y necesitaba complementar la parte física”, afirmó.

Rueda, que ha competido en numerosas carreras en nuestro país y en el exterior, participó en la más reciente edición del UT de Mont Blanc, entre el 23 y el 29 de agosto. El evento contó con medidas COVID-19, exigiendo a los corredores un pasaporte sanitario, en el cual se acreditara una vacunación completa y una prueba antígena o PCR negativo en las últimas 48hs. También fue obligatorio el uso de mascarilla o barbijo en la salida de las diferentes carreras, y durante los primeros 500 metros de recorrido.

Gabi, como lo llaman sus seres queridos, compitió en la carrera TDS –Sur les Traces des Ducs de Savoie en francés- dentro del UT Mont Blanc. Esta competencia prevé una distancia de 145 km, un tiempo máximo de 44 horas para completarla y un máximo de 1600 participantes. Rueda finalizó en la posición 34 de la tabla general mundial de esta carrera, y si bien remarcó la importancia de haber alcanzado ese puesto, considera que “puede dar más aún”.

A continuación, compartimos la entrevista completa que Santos Gabriel Rueda le brindó al Área de Comunicación Institucional y Prensa del Instituto Balseiro.

- ¿Cómo surgió tu interés por el mundo del running? Y, en particular, ¿cómo llegaste a competir en la disciplina de ultra-trail?

- El interés surgió allá por 2012 cuando estaba en los primeros años de Ingeniería Nuclear en el Instituto Balseiro, fueron meses de mucho estrés por las horas de estudio y necesitaba complementar la parte física. Fue una mezcla de sentirme una babosa que sólo estudiaba y también había aumentado de peso. Eso motivó a que salga a hacer deporte, y correr fue lo más rápido y económico. Al ultra trail llegué muchos años después de estar en la actividad. Es una especialidad dentro del correr por montaña pero en distancias largas, de más de 50 kilómetros, carreras que requieren mucha preparación y dedicación. Es uno de mis grandes proyectos deportivos hoy en día poder crecer internacionalmente en esto.

- ¿Fue difícil compaginar tus estudios en ingeniería con tu vida deportiva?

- Al principio es todo más fácil porque uno sólo sale a correr o trotar 30 minutos o una hora. Ahora, cuando lo querés hacer de forma más dedicada y con fines de mejorar tu performance y competir a nivel nacional o internacional, ahí es más difícil compaginar porque todo requiere muchas horas más allá de sólo estar corriendo. De todos modos no es imposible. Es cuestión de organizarse y poder estar en todo, intentando dar lo mejor de uno en cada rubro personal, sea en el trabajo o en el deporte.

-¿Cómo encarás los meses o semanas previas a la hora de prepararte para correr en una competencia tan importante como el UT de Mont Blanc??

- En general trato de estar esos meses en una zona con muchas opciones de montaña. Bariloche es ideal, pero dado que acá es invierno es muy difícil prepararlo. Por eso, algunos de los últimos años me iba a Europa a hacer una preparación exclusiva. Este año por la pandemia no pude, así que estuve en la zona de Salta entrenando. Eso me ayudó bastante.

- En una entrevista de marzo del 2020 con Laura García Oviedo, del Área de Comunicación Institucional y Prensa del IB, manifestaste tu deseo de participar de la carrera madre (172km) del UT de Mont Blanc de ese año. ¿Cómo te afectó el hecho de que la edición 2020 de la carrera se suspendiera a causa de la pandemia de coronavirus?

- En 2020 fue un año muy distinto para todos. Arranqué muy motivado corriendo un ultra trail de 130 km en Gran Canaria España y después fue todo estar encerrado, perdiendo estado físico. Recién en julio pude volver a entrenar. De todos modos, en todo el año 2020 no pude competir en ninguna carrera ni viajar a ningún evento. Fue un año que a nivel profesional crecí porque logré terminar algunos cursos de formación, pero a nivel deportivo fue muy bajo.

- ¿Qué balance hacés de tu participación de este año en Mont Blanc?

- Este año fue muy particular correr en el UTMB en Francia, porque la semana antes de la carrera mi papá tuvo una operación delicada y tuve que estar ahí cerca ayudando en su recuperación. Hasta cuatro días antes de la carrera había cancelado todo el viaje, pero finalmente pude estar en esa carrera. Es el evento más grande del mundo, es como el Tour de France de bici pero en carreras de montaña. Me fue muy bien en cuanto a mi rendimiento, entrando en la posición 34 en la general mundial, lo cual es muy bueno, pero siento que puedo dar más aún. Y por otro lado, este año pude tener un contacto con muchas organizaciones y marcas acá a nivel internacional, lo cual en el futuro me puede abrir nuevas puertas, así que estoy contento por esto.

- ¿Hubo alguna razón particular por la cual participaste de la TDS (145km) y no de la carrera madre?

- Simplemente creo que no quise quemar etapas. No me sentí listo para hacer 172 km con 10000 m de desnivel positivo. Creo que quiero esperar a llegar al 100%, ojalá sea en 2022.

- Con respecto a la pregunta anterior, cuando dijiste que no quisiste “quemar etapas”, ¿te referías a una cuestión meramente física y deportiva, o también sentís que necesitás una mayor preparación a nivel mental para encarar el desafío de la carrera madre?

- Un ultra trail es una mezcla del aspecto mental y el físico. En mi caso, necesito una mayor maduración en ambos. Osea, podría haber corrido la distancia larga y seguramente la terminaba, pero al tener objetivos de hacerlo bien y rendir al máximo ahí tenés que trabajar todos los aspectos. No podés ir estando al 90% en algún aspecto de preparación.

- ¿Cómo encaraste tu vida académica y/o profesional después de recibirte de Magíster en 2019?

- Después de recibirme en 2019 yo ya estaba trabajando para la CNEA en planta permanente, con lo cual mi vida no cambió. Simplemente terminé el posgrado, que lo hacía a part time. Y el tema de la especialización es en el mismo campo de mi trabajo, por ende se comparte.

- ¿La pandemia te afectó mucho en este aspecto?

- La pandemia si me afectó, y no sólo a mí. Fue como una cachetada de decir “el tiempo pasa, los años pasan muy rápido”. Y si uno quiere hacer un cambio o hacer grandes proyectos, sea en lo personal o lo deportivo, es cuestión de arrancarlo ayer, porque siempre vas a sentir que vas atrasado, ¡y es así! Es cuestión de exprimir el tiempo al máximo.

-Tomando en cuenta tanto tu carrera de ingeniero como tu faceta deportiva, ¿qué proyectos tenés de cara al futuro?

- Crecer en ambas, intentando dar lo mejor de mí en cada una de ellas.

-Por último, queríamos pedirte que, desde tu experiencia personal, le dediques una reflexión a nuestros lectores que estudian una carrera universitaria y a la vez practican un deporte de alto rendimiento. ¿Qué consejo/s les darías?

- Que no es imposible hacer ambas carreras al mismo tiempo. Si tienen que estar preparados para dejar algunas cosas de lado, pero que sepan que esas cosas de lado que uno deja son cosas que vas a poder hacerlas más adelante. Hay muchos ejemplos de atletas y profesionales. Paula Pareto es un gran ejemplo de ellos, consiguiendo una medalla de oro olímpica. La opción de agarrar una sola parte siempre está y parece muy tentadora por la comodidad, pero para mí es grandioso cuando uno puede mezclar mente y cuerpo. En el correr puedo cansar mi cuerpo y en la parte laboral tengo que usar mucho la mente. Es algo que me da mucha completitud personal hacer ambas.

Por: Renzo Cuello y Rodrigo Di Marco, Área de Comunicación y Prensa del Instituto Balseiro

 

Noticias vinculadas:

*Entrevista al Magíster en ingeniería y deportista Santos Gabriel Rueda: “Usar herramientas de matemática y física para resolver problemas tecnológicos me divierte mucho” - 04/03/2020 

*El “IB Running team” liderado por Santos Gabriel Rueda se destacó en la “4 refugios” - 08/03/2017

*Entrevista a Santos Rueda- ganador de la carrera “4 Refugios non stop": “La ingeniería y el deporte se complementan en saber administrar bien los recursos” - 08/03/2016

*Un egresado del Balseiro brilló en el mundial de ultra trail – 21/11/2016

*Egresaron 19 nuevos ingenieros del Instituto Balseiro – 27/06/2014

 

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En una nueva entrega de la serie de entrevistas “Nuevos/as Doctores del Balseiro”, el Dr. en Ciencias de la Ingeniería Martín Pérez comparte la experiencia de haber hecho su tesis en el Instituto Balseiro. Además, cuenta detalles sobre la investigación que realizó en el grupo de Dispositivos y Sensores del Centro Atómico Bariloche.

Fecha de publicación: 09/09/2021

Martín Pérez, de 39 años, es oriundo de Ituzaingó pero vivió la mayor parte de su vida en Mar del Plata. Se recibió de Ingeniero en Electrónica en la Universidad Nacional de Mar del Plata en 2012 y luego se mudó a Bariloche para estudiar en el Instituto Balseiro. Allí completó, en 2016, su Maestría en Ingeniería y en febrero de 2021 defendió su tesis de Doctorado en Ciencias de la Ingeniería en esta institución.

Cuando estaba terminando su tesis de Maestría, recibió un premio en un Simposio del Instituto de Ingeniería Eléctrica y Electrónica (IEEE, por sus siglas en inglés) por los resultados de sus investigaciones. Ese mismo año, integró el equipo que obtuvo el primer premio en el concurso de planes de negocios de base tecnológica “IB50K”, en el cual, entre otros desarrollos, planteó aplicaciones dentro de la misma temática: la innovadora utilización de sensores de imagen CMOS para detectar distintos tipos de radiación ionizante. Ese tipo de sensores se usan comúnmente en las cámaras digitales y los teléfonos celulares.

El ingeniero es un apasionado por la música, el cine y los viajes. Actualmente, desarrolla sus actividades como becario de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA). Allí sigue trabajando en el desarrollo de detectores de radiación y con diferentes detectores de neutrones, entre ellos detectores para asegurar la protección radiológica y aseguramiento de la calidad en tratamientos de radioterapia, continuando de esta manera con la línea de investigación de su tesis doctoral.

En esta entrevista cuenta de qué se trató su tesis de Doctorado en Ciencias de la Ingeniería, que realizó en el Instituto Balseiro, institución dependiente de la CNEA y la Universidad Nacional de Cuyo, con lugar de investigación en el Centro Atómico Bariloche. Para desarrollar su tesis doctoral recibió una beca doctoral del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) y posteriormente también de la CNEA. Su director fue el Dr. José Lipovetzky, investigador de la División Dispositivos y Sensores de la Gerencia de Física y su co-director fue el Dr. Jerónimo Blostein, investigador del Departamento de Física de Neutrones de la Gerencia de Ingeniería Nuclear, ambos del Centro Atómico Bariloche.

- ¿Podés contarnos de qué se trata tu tesis de Doctorado?

- El título de mi tesis es: “Desarrollo y aplicaciones de detectores de radiación basados en sensores de imagen CMOS Comerciales”. Básicamente, lo que hice en mi tesis doctoral es utilizar los sensores que usan nuestros teléfonos celulares para tomar fotografías y video, o sea, sensores de imagen CMOS comerciales, en diferentes aplicaciones que requieren la detección de radiación ionizante, es decir, la detección de radiación que tiene suficiente energía para “arrancarle” electrones a los átomos.

- ¿Cuál fue el objetivo de tu investigación?

-Lo que hicimos fue reemplazar detectores de radiación muy costosos y complicados por dispositivos económicos que, en algunos casos, tienen igual o mejor desempeño que los utilizados tradicionalmente. En mi tesis desarrollé cuatro aplicaciones para la detección de radiación ionizante basadas en sensores de imagen CMOS comerciales. La primera de estas aplicaciones es el desarrollo de detectores de neutrones basados en estos sensores cubiertos con compuestos a base de gadolinio. Los detectores de neutrones son utilizados en muchas aplicaciones científicas y también en la industria nuclear. También desarrollé un método para tomar neutrografías con alta resolución espacial usando sensores de imagen CMOS cubiertos con nanopartículas de floruro de gadolinio sodio.

- ¿Querés contar qué es la neutrografía?

- La neutrografía es una técnica similar a la radiografía, pero en la cual se utilizan neutrones en vez de rayos X, y con la que se pueden “ver” cosas que no es posible observar con radiografías convencionales.

- ¿Qué otros aspectos trabajaste con tu grupo en la investigación?

-También desarrollamos otro método que permite tomar imágenes neutrográficas multiespectrales de elementos con muy altos niveles de radioactividad. Esto lo hicimos mediante la activación de placas de indio y utilizando sensores de imagen CMOS para detectar las partículas beta que son emitidas luego de la activación de las mismas . Esto permite obtener imágenes de muestras que son altamente radiactivas, como por ejemplo, combustibles nucleares o elementos estructurales de reactores, y que, por su nivel de actividad, se encuentran aisladas dentro de las piletas de reactores nucleares de investigación. Por último, en el marco de mi tesis también desarrollé un método para la realización de espectroscopía de rayos X con sensores CMOS, es decir, para medir la energía de rayos X con este tipo de sensores. Esto tiene muchas aplicaciones en diferentes campos de la ciencia y de la tecnología.

- Martín, en septiembre de 2019 tomaron una imagen utilizando la técnica de neutrografía desarrollada en tu tesis, y se publicó hace poco un paper sobre esta novedad. ¿Querés contar cómo surgió la idea, cómo se implementó y por qué es algo tan novedoso?

- Los sensores de imagen CMOS con los que trabajamos poseen una muy buena resolución espacial, es decir, se pueden llegar a obtener imágenes con mucho detalle. Para poder detectar neutrones con este tipo de dispositivos es necesario recubrirlos con materiales que reaccionan con los neutrones como, por ejemplo, el gadolinio o el boro, y que luego de la reacción emiten partículas cargadas que se pueden ser detectadas con sensores semiconductores. En trabajos previos de nuestro grupo se utilizaron sensores de imagen semiconductores con tecnología CCD, que son más complejos y más caros que los sensores de imagen CMOS que utilicé en mi tesis, cubiertos con boro para detectar neutrones. Durante mi tesis continué con esa línea de investigación.

patron CNEA recortado

Imagen neutrográfica. Mide aprox. 4 mm de diámetro y fue obtenida en el Reactor Nuclear RA6 (CAB) con un sensor de imagen CMOS comercial.

-¿Registraron una patente?

-En primer lugar, comencé a trabajar viendo si era posible detectar neutrones con sensores de imagen CMOS cubiertos con gadolinio. Una vez que comprobamos que esto es posible registramos una patente de invención y trabajamos en depositar capas de conversión de un espesor muy uniforme sobre la superficie de los sensores. Como resultado pudimos tomar neutrografías con una resolución espacial menor a 15 micrómetros, la cual es igual o mejor que la de los mejores detectores disponibles en la actualidad.

-¿Hicieron además como ejemplo una neutrografía del logo de la CNEA?

-Sí, como ejemplo de la capacidad de la técnica de detección de neutrones que desarrollamos generamos una neutrografía de un logotipo institucional de CNEA* (ver al final de la nota) de 4 mm de diámetro. Esto significa que, con nuestro método, en el que se utilizan sensores que cuestan sólo entre 10 y 20 dólares, podemos distinguir detalles de mucho menor tamaño que con los detectores tradicionalmente utilizados para esta aplicación que, en general, son mucho más caros y más complejos que el sistema que desarrollamos nosotros.

-¿Es muy novedoso lo que desarrollaste?

-La novedad es que nadie había utilizado este tipo de sensores cubiertos con gadolinio para detectar neutrones y tomar neutrografías. Otra de las ventajas de la técnica de neutrografía que desarrollamos es que estos mismos sensores son sensibles a rayos X. Esto nos permite tomar imágenes con dos técnicas independientes distintas y complementarias utilizando estos dispositivos de bajo costo, de consumo masivo y que pueden conseguirse fácilmente en el mercado sin regulaciones. Combinando estas dos técnicas se puede obtener más información de la muestra que se quiera estudiar, lo cual tiene aplicaciones en una gran diversidad de campos, tanto en ciencia básica como en ciencia aplicada.

- ¿Durante tu doctorado realizaste alguna estadía en el exterior?

- Sí, fueron estancias cortas en Barcelona, España, en 2019 y en Trieste, Italia, en 2020. Fueron aportes muy interesantes para mi formación, en Barcelona realicé una estancia en el Centro Nacional de Microelectrónica en la que trabajé en una colaboración para aprender a utilizar unos detectores semiconductores ultradelgados que fabrican allí. Luego, en Trieste realicé mediciones de espectroscopía de rayos X que incluí en mi tesis y que dieron lugar a dos publicaciones.

 - ¿Qué es lo que más te gustó de tu Doctorado?

- Trabajar todos los días en algo distinto es muy lindo: un día te dedicas a hacer mediciones, otro día a programar, otro a escribir papers. Eso hace que el trabajo no sea monótono y me encanta. El contacto con gente que sabe mucho más que uno y que tiene mucha experiencia en el tema también es muy enriquecedor. Por otra parte, es muy apasionante trabajar en algo nuevo que nadie hizo antes. A veces surgen problemas y uno no puede llegar al resultado que busca, pero cuando se pueden resolver esos problemas y llegar al objetivo es una satisfacción única.

- ¿Y qué balance hacés de tu Doctorado en el Balseiro?

- El balance es muy bueno. El Centro Atómico Bariloche tiene muy buenas instalaciones para realizar mediciones y las materias que realicé durante mi doctorado fueron interesantes y estuvieron bien dictadas. Por otra parte, tuve la suerte de contar tanto con mi director de tesis como con mi co-director que estuvieron conmigo en todo momento para guiarme en la realización de mi doctorado. En este sentido me resultó realmente muy interesante y enriquecedor realizar un trabajo en el que convergieron intereses de investigadores de diferentes gerencias de la CNEA.

- ¿Querés contar qué es lo que te apasiona de la ingeniería?
- Lo que más me atrapa de la ingeniería y del trabajo como investigador es el desafío de resolver todos los días problemas distintos. Es muy gratificante cuando, después de un tiempo, podés llegar a obtener buenos resultados y finalmente algo funciona como lo esperabas. En ese sentido, lo que más me gusta es poder trabajar en cosas que sirven para mejorar la calidad de vida de la gente.

- ¿Te gustaría agregar algo más?
- Quiero agradecer a toda la gente que me acompañó durante los trabajos experimentales de mi tesis y me permitió aprender sobre muchísimas técnicas de lo más variadas y a la CNEA por la oportunidad que me dio.

 

 *Aviso para medios de comunicación o canales de comunicación institucionales: Por favor, citar la autoría y la fuente de esta nota. // "Por Renzo Cuello / Área de Comunicación del Instituto Balseiro". ¡Muchas gracias!

 

*Links a publicaciones que surgieron a partir del trabajo del Dr. Martín Pérez:

Thermal neutron detector based on COTS CMOS imagers and a conversion layer containing Gadolinium:https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S0168900218303681?via%3Dihub

High spatial resolution neutron detection technique based on Commercial Off-The-ShelfCMOS image sensors covered with NaGdF_4 nanoparticles: https://iopscience.iop.org/article/10.1088/1748-0221/16/08/P08008

*Links a artículos vinculados:

Un estudiante de la Maestría en Ingeniería del Balseiro fue premiado por la IEEE (12/05/2016)

El Balseiro anunció quiénes son los ganadores del concurso IB50K 2016 (25/11/2016)

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Por Renzo Cuello

Edición: Laura García Oviedo

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En una nueva entrega de la serie de entrevistas “Nuevos/as Doctores del Balseiro”, el Dr. en Ciencias de la Ingeniería Martín Pérez comparte la experiencia de haber hecho su tesis en el Instituto Balseiro. Además, cuenta detalles sobre la investigación que realizó en el grupo de Dispositivos y Sensores del Centro Atómico Bariloche.

Fecha de publicación: 09/09/2021

Martín Pérez, de 39 años, es oriundo de Ituzaingó pero vivió la mayor parte de su vida en Mar del Plata. Se recibió de Ingeniero en Electrónica en la Universidad Nacional de Mar del Plata en 2012 y luego se mudó a Bariloche para estudiar en el Instituto Balseiro. Allí completó, en 2016, su Maestría en Ingeniería y en febrero de 2021 defendió su tesis de Doctorado en Ciencias de la Ingeniería en esta institución.

Cuando estaba terminando su tesis de Maestría, recibió un premio en un Simposio del Instituto de Ingeniería Eléctrica y Electrónica (IEEE, por sus siglas en inglés) por los resultados de sus investigaciones. Ese mismo año, integró el equipo que obtuvo el primer premio en el concurso de planes de negocios de base tecnológica “IB50K”, en el cual, entre otros desarrollos, planteó aplicaciones dentro de la misma temática: la innovadora utilización de sensores de imagen CMOS para detectar distintos tipos de radiación ionizante. Ese tipo de sensores se usan comúnmente en las cámaras digitales y los teléfonos celulares.

El ingeniero es un apasionado por la música, el cine y los viajes. Actualmente, desarrolla sus actividades como becario de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA). Allí sigue trabajando en el desarrollo de detectores de radiación y con diferentes detectores de neutrones, entre ellos detectores para asegurar la protección radiológica y aseguramiento de la calidad en tratamientos de radioterapia, continuando de esta manera con la línea de investigación de su tesis doctoral.

En esta entrevista cuenta de qué se trató su tesis de Doctorado en Ciencias de la Ingeniería, que realizó en el Instituto Balseiro, institución dependiente de la CNEA y la Universidad Nacional de Cuyo, con lugar de investigación en el Centro Atómico Bariloche. Para desarrollar su tesis doctoral recibió una beca doctoral del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) y posteriormente también de la CNEA. Su director fue el Dr. José Lipovetzky, investigador de la División Dispositivos y Sensores de la Gerencia de Física y su co-director fue el Dr. Jerónimo Blostein, investigador del Departamento de Física de Neutrones de la Gerencia de Ingeniería Nuclear, ambos del Centro Atómico Bariloche.

- ¿Podés contarnos de qué se trata tu tesis de Doctorado?

- El título de mi tesis es: “Desarrollo y aplicaciones de detectores de radiación basados en sensores de imagen CMOS Comerciales”. Básicamente, lo que hice en mi tesis doctoral es utilizar los sensores que usan nuestros teléfonos celulares para tomar fotografías y video, o sea, sensores de imagen CMOS comerciales, en diferentes aplicaciones que requieren la detección de radiación ionizante, es decir, la detección de radiación que tiene suficiente energía para “arrancarle” electrones a los átomos.

- ¿Cuál fue el objetivo de tu investigación?

-Lo que hicimos fue reemplazar detectores de radiación muy costosos y complicados por dispositivos económicos que, en algunos casos, tienen igual o mejor desempeño que los utilizados tradicionalmente. En mi tesis desarrollé cuatro aplicaciones para la detección de radiación ionizante basadas en sensores de imagen CMOS comerciales. La primera de estas aplicaciones es el desarrollo de detectores de neutrones basados en estos sensores cubiertos con compuestos a base de gadolinio. Los detectores de neutrones son utilizados en muchas aplicaciones científicas y también en la industria nuclear. También desarrollé un método para tomar neutrografías con alta resolución espacial usando sensores de imagen CMOS cubiertos con nanopartículas de floruro de gadolinio sodio.

- ¿Querés contar qué es la neutrografía?

- La neutrografía es una técnica similar a la radiografía, pero en la cual se utilizan neutrones en vez de rayos X, y con la que se pueden “ver” cosas que no es posible observar con radiografías convencionales.

- ¿Qué otros aspectos trabajaste con tu grupo en la investigación?

-También desarrollamos otro método que permite tomar imágenes neutrográficas multiespectrales de elementos con muy altos niveles de radioactividad. Esto lo hicimos mediante la activación de placas de indio y utilizando sensores de imagen CMOS para detectar las partículas beta que son emitidas luego de la activación de las mismas . Esto permite obtener imágenes de muestras que son altamente radiactivas, como por ejemplo, combustibles nucleares o elementos estructurales de reactores, y que, por su nivel de actividad, se encuentran aisladas dentro de las piletas de reactores nucleares de investigación. Por último, en el marco de mi tesis también desarrollé un método para la realización de espectroscopía de rayos X con sensores CMOS, es decir, para medir la energía de rayos X con este tipo de sensores. Esto tiene muchas aplicaciones en diferentes campos de la ciencia y de la tecnología.

- Martín, en septiembre de 2019 tomaron una imagen utilizando la técnica de neutrografía desarrollada en tu tesis, y se publicó hace poco un paper sobre esta novedad. ¿Querés contar cómo surgió la idea, cómo se implementó y por qué es algo tan novedoso?

- Los sensores de imagen CMOS con los que trabajamos poseen una muy buena resolución espacial, es decir, se pueden llegar a obtener imágenes con mucho detalle. Para poder detectar neutrones con este tipo de dispositivos es necesario recubrirlos con materiales que reaccionan con los neutrones como, por ejemplo, el gadolinio o el boro, y que luego de la reacción emiten partículas cargadas que se pueden ser detectadas con sensores semiconductores. En trabajos previos de nuestro grupo se utilizaron sensores de imagen semiconductores con tecnología CCD, que son más complejos y más caros que los sensores de imagen CMOS que utilicé en mi tesis, cubiertos con boro para detectar neutrones. Durante mi tesis continué con esa línea de investigación.

patron CNEA recortado

Imagen neutrográfica. Mide aprox. 4 mm de diámetro y fue obtenida en el Reactor Nuclear RA6 (CAB) con un sensor de imagen CMOS comercial.

-¿Registraron una patente?

-En primer lugar, comencé a trabajar viendo si era posible detectar neutrones con sensores de imagen CMOS cubiertos con gadolinio. Una vez que comprobamos que esto es posible registramos una patente de invención y trabajamos en depositar capas de conversión de un espesor muy uniforme sobre la superficie de los sensores. Como resultado pudimos tomar neutrografías con una resolución espacial menor a 15 micrómetros, la cual es igual o mejor que la de los mejores detectores disponibles en la actualidad.

-¿Hicieron además como ejemplo una neutrografía del logo de la CNEA?

-Sí, como ejemplo de la capacidad de la técnica de detección de neutrones que desarrollamos generamos una neutrografía de un logotipo institucional de CNEA* (ver al final de la nota) de 4 mm de diámetro. Esto significa que, con nuestro método, en el que se utilizan sensores que cuestan sólo entre 10 y 20 dólares, podemos distinguir detalles de mucho menor tamaño que con los detectores tradicionalmente utilizados para esta aplicación que, en general, son mucho más caros y más complejos que el sistema que desarrollamos nosotros.

-¿Es muy novedoso lo que desarrollaste?

-La novedad es que nadie había utilizado este tipo de sensores cubiertos con gadolinio para detectar neutrones y tomar neutrografías. Otra de las ventajas de la técnica de neutrografía que desarrollamos es que estos mismos sensores son sensibles a rayos X. Esto nos permite tomar imágenes con dos técnicas independientes distintas y complementarias utilizando estos dispositivos de bajo costo, de consumo masivo y que pueden conseguirse fácilmente en el mercado sin regulaciones. Combinando estas dos técnicas se puede obtener más información de la muestra que se quiera estudiar, lo cual tiene aplicaciones en una gran diversidad de campos, tanto en ciencia básica como en ciencia aplicada.

- ¿Durante tu doctorado realizaste alguna estadía en el exterior?

- Sí, fueron estancias cortas en Barcelona, España, en 2019 y en Trieste, Italia, en 2020. Fueron aportes muy interesantes para mi formación, en Barcelona realicé una estancia en el Centro Nacional de Microelectrónica en la que trabajé en una colaboración para aprender a utilizar unos detectores semiconductores ultradelgados que fabrican allí. Luego, en Trieste realicé mediciones de espectroscopía de rayos X que incluí en mi tesis y que dieron lugar a dos publicaciones.

 - ¿Qué es lo que más te gustó de tu Doctorado?

- Trabajar todos los días en algo distinto es muy lindo: un día te dedicas a hacer mediciones, otro día a programar, otro a escribir papers. Eso hace que el trabajo no sea monótono y me encanta. El contacto con gente que sabe mucho más que uno y que tiene mucha experiencia en el tema también es muy enriquecedor. Por otra parte, es muy apasionante trabajar en algo nuevo que nadie hizo antes. A veces surgen problemas y uno no puede llegar al resultado que busca, pero cuando se pueden resolver esos problemas y llegar al objetivo es una satisfacción única.

- ¿Y qué balance hacés de tu Doctorado en el Balseiro?

- El balance es muy bueno. El Centro Atómico Bariloche tiene muy buenas instalaciones para realizar mediciones y las materias que realicé durante mi doctorado fueron interesantes y estuvieron bien dictadas. Por otra parte, tuve la suerte de contar tanto con mi director de tesis como con mi co-director que estuvieron conmigo en todo momento para guiarme en la realización de mi doctorado. En este sentido me resultó realmente muy interesante y enriquecedor realizar un trabajo en el que convergieron intereses de investigadores de diferentes gerencias de la CNEA.

- ¿Querés contar qué es lo que te apasiona de la ingeniería?
- Lo que más me atrapa de la ingeniería y del trabajo como investigador es el desafío de resolver todos los días problemas distintos. Es muy gratificante cuando, después de un tiempo, podés llegar a obtener buenos resultados y finalmente algo funciona como lo esperabas. En ese sentido, lo que más me gusta es poder trabajar en cosas que sirven para mejorar la calidad de vida de la gente.

- ¿Te gustaría agregar algo más?
- Quiero agradecer a toda la gente que me acompañó durante los trabajos experimentales de mi tesis y me permitió aprender sobre muchísimas técnicas de lo más variadas y a la CNEA por la oportunidad que me dio.

 

 *Aviso para medios de comunicación o canales de comunicación institucionales: Por favor, citar la autoría y la fuente de esta nota. // "Por Renzo Cuello / Área de Comunicación del Instituto Balseiro". ¡Muchas gracias!

 

*Links a publicaciones que surgieron a partir del trabajo del Dr. Martín Pérez:

Thermal neutron detector based on COTS CMOS imagers and a conversion layer containing Gadolinium: https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S0168900218303681?via%3Dihub

High spatial resolution neutron detection technique based on Commercial Off-The-ShelfCMOS image sensors covered with NaGdF_4 nanoparticles: https://iopscience.iop.org/article/10.1088/1748-0221/16/08/P08008

*Links a artículos vinculados:

Un estudiante de la Maestría en Ingeniería del Balseiro fue premiado por la IEEE (12/05/2016)

El Balseiro anunció quiénes son los ganadores del concurso IB50K 2016 (25/11/2016)

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Por Renzo Cuello

Edición: Laura García Oviedo

Área de Comunicación Institucional del 
Instituto Balseiro. 


San Carlos de Bariloche, 09/09/2021
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Yanina Fasano recibió el Premio de Investigación Georg Forster de la Fundación Alexander von Humboldt. Antes de su viaje a Alemania, la docente del Instituto Balseiro investigadora del CONICET en el Centro Atómico Bariloche, cuenta en esta entrevista cómo decidió estudiar en Bariloche, qué investiga, por qué le apasiona la física y qué investigará durante su estadía en Alemania.

Fecha de publicación: 01/09/2021

Alguna vez, fue una estudiante recién salida del colegio San Carlos, una escuela de la ciudad santafesina de San Lorenzo fundada por los Franciscanos que alojaron a San Martín en la batalla homónima, que se tomaba el colectivo para irse a estudiar a la Universidad Nacional de Rosario. Su elección había sido la carrera de física y desde entonces no cambió su rumbo. “Tuve que mudarme a Rosario porque hacer el trayecto en bus desde San Lorenzo a Rosario en ese momento llevaba tres horas por día y eso me restaba mucho tiempo para estudiar”, cuenta la doctora en Física Yanina Fasano.

Más adelante escucharía sobre la posibilidad de estudiar, con una beca, en el Instituto Balseiro, una institución de educación universitaria pública, dependiente de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) y la Universidad Nacional de Cuyo (UNCUYO). Esto implicaba mudarse a Bariloche. Se presentó al examen e ingresó. En la actualidad, egresada de la Licenciatura en Física y el Doctorado en Física del Instituto Balseiro, trabaja como investigadora del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) en el Laboratorio de Bajas Temperaturas del Centro Atómico Bariloche. Es además Magíster en Filosofía e Historia de las Ciencias por la Universidad Nacional del Comahue. Da clases y ayuda a formar a estudiantes de posgrados en el Balseiro. Junto con su esposo, también físico, tiene tres hijos, de entre 5 y 15 años.

Hace poco tiempo, Fasano recibió el “Premio de Investigación Georg Forster” de la Fundación Alexander von Humboldt. El mismo consiste en un reconocimiento a su trayectoria científica, dedicada al estudio experimental de propiedades físicas de materiales superconductores, y además le permitirá realizar una estadía de investigación en Dresden, Alemania. “En mi perfil de redes sociales tengo una foto con los pelos parados por estática y la frase ‘la ciencia despeina’. Creo que eso produce la ciencia: no te deja inmutable, no pasa por tu vida sin que lo notes, pasa y te despeina, te fascina, te divierte, te apasiona, y te da enormes satisfacciones”, dijo Fasano en una nota previa. En esta oportunidad, el Área de Comunicación y Prensa del Instituto Balseiro (IB) le pregunta sobre su formación, su vocación y su presente.

-¿Cómo te enteraste de la posibilidad de estudiar en el Balseiro? ¿Fue muy difícil la decisión? ¿Viniste sola o con alguien que ya conocías?

-Recuerdo que en segundo año de la carrera en la Universidad Nacional de Rosario, el Prof. Barrachina fue a dar una charla sobre el IB a la Universidad y me pareció fantástico poder ir a estudiar a un lugar con el aura académica del Balseiro y además hacerlo becada. En esos tiempos mis profesores me comentaban que los laboratorios del Balseiro eran muy completos y que las materias experimentales tenían un peso importante en la currícula. Esto último y la beca fue lo que me motivó a tomar la decisión de rendir el examen de ingreso. No me resultó una decisión difícil porque sabía que estaba haciendo un cambio para dedicarme con mayor tranquilidad a lo que más me gustaba. Ninguno de mis compañeros cercanos de Rosario rindió el examen así que aquí vine sola.

-Investigás en el campo experimental de la materia de vórtices superconductores. ¿Qué son los vórtices superconductores y por qué es tan interesante estudiarlos?

-Los vórtices en superconductores son interesantes porque son un sistema modelo para estudiar experimentalmente cómo cambian las propiedades físicas de sistemas de partículas interactuantes con la energía térmica, la densidad y el desorden presente en el medio que las aloja. En particular yo estudio las propiedades estructurales y magnéticas a escala local de la materia de vórtices que se nuclea en una variedad de muestras superconductoras. En algunas de ellas, dependiendo del tipo de desorden cristalino que presentan, se nuclean fases con propiedades estructurales exóticas.

-¿Y últimamente que han estado estudiando?

-En el último tiempo hemos estado estudiando las fases hiperuniformes. Estas fases presentan una supresión de las fluctuaciones de densidad de las partículas a grandes distancias, como ocurre en el caso de los cristales, pero estructuralmente el sistema puede ser desordenado. Es decir, a simple vista la fase es desordenada, pero tiene un “orden escondido” que consiste en que la densidad del sistema es homogénea a grandes distancias. Estas fases exóticas se encuentran en muchos sistemas materiales y biológicos, y lo que nosotros estudiamos es cómo distintos tipos de desorden pueden suprimir ese orden escondido.

-¿Qué más investigás?

-También estudio las propiedades espectroscópicas de los superconductores, es decir, la densidad de estados, a escala atómica. Con tal fin utilizamos la microscopía túnel de barrido que nos permite tener acceso a la densidad de estados electrónica a escala local. Cuando los vórtices se nuclean en un superconductor al aplicar un campo magnético, la densidad de estados local se modifica dramáticamente y en el interior del núcleo de los vórtices se observan estados localizados a determinados valores de energía.

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HAY EQUIPO. Uno de los hobbies de Yanina Fasano (izq.) es caminar por la montaña; aquí con Gonzalo Rumi, Joaquín Puig y Jazmín Aragón Sánchez. Crédito: Gentileza Y. Fasano.

-¿Y para qué estudian estas propiedades?

-El estudio de las características espectrales de estos estados permitiría discernir si algunos materiales superconductores muy particulares presentan los que se conocen como estados ligados de Majorana. Si los presentaran, estos materiales serían candidatos con gran potencialidad para ser aplicados en dispositivos de computación cuántica. Este tema es el que estaré estudiando en mi estadía en Dresden, Alemania.

- ¿En qué medida la formación que brinda el Instituto Balseiro contribuyó a lograr este reconocimiento de la Fundación Alexander von Humboldt?

-Mi formación de grado y doctoral en el IB ha sido fundamental para todo el desarrollo de mi carrera y por lo tanto para el logro de este reconocimiento. Estudiar en el Balseiro, con la ventaja de tener una beca y dedicarme exclusivamente al estudio y la investigación, me dio las herramientas iniciales y el espíritu de trabajo crítico que luego me ha acompañado en el resto de mi carrera. Tuve la chance de compartir las aulas del IB con compañeras y compañeros que además de ser mentes inquietas con una motivación genuina por comprender los problemas de la física, son personas de gran calidad y sensibilidad humanas, algunos de los cuales actualmente son mis colaboradores, mis amigos y mis familiares. Una de estas amigas es Silvia Seiro, camada IB97, con quien colaboré en mi postdoctorado en Ginebra y quien ha sido fundamental para que me nominaran a este premio. Tuve además la increíble suerte de tener un director de tesis, Paco de la Cruz, que me enseñó la importancia de ser generoso con el conocimiento y el tiempo dedicado a los estudiantes que nos eligen para acompañarlos en su proceso de formación profesional.

-¿En el laboratorio de Bajas Temperaturas, no? 

-Sí, allí también tuve la fortuna de aprender que una construcción colectiva y que perdura en el tiempo como el Laboratorio de Bajas Temperaturas se hace con el aporte de cada uno de los miembros que con distinto grado de compromiso y diferentes tareas se dedican a actividades de funcionamiento común. Aprendí esto de mis profesores y ahora colegas de laboratorio, pero sobretodo de María Elena de la Cruz, una pionera de la Física de Bajas Temperaturas en Argentina. Quiero mencionar además que hay otra institución que ha contribuido fuertemente para que este premio me fuera otorgado que es la Universidad de Ginebra. Durante los cinco años de estadía postdoctoral allí, del Prof. Oystein Fischer aprendí muchísimo de física, de los beneficios de armar grupos de trabajo con diversidad cultural, y de lo importante de mantenerse conectado con la comunidad internacional de investigadores para difundir resultados propios y estar al tanto de los avances de otros grupos.

-¿Qué más destacás de lo aprendido con tu director de tesis, Francisco “Paco” De la Cruz? 

-De mi mentor, Paco de la Cruz, aprendí además muchos de los principios que siguen guiando mi forma de investigar, como el trabajo constante, a conciencia y con honestidad intelectual, y el elegir temáticas de investigación originales que nos permitan, desde la Patagonia, hacer aportes con impacto en la comunidad global. Mis días de estudiante doctoral en el Laboratorio de Bajas Temperaturas en compañía de Paco y el resto de los investigadores y estudiantes del grupo son para mí recuerdos muy gratos ya que disfruté mucho de pasar largas horas midiendo y discutiendo de física. Son también mi fuente de inspiración para tratar de generar un clima de trabajo motivante con los estudiantes que trabajan bajo mi dirección en este momento.

-Luego continuaste como docente en el Balseiro…

-Sí, la formación del IB no se terminó en mis días de estudiante sino que continúa en mis días de docente, donde he tenido la posibilidad de seguir aprendiendo de física y de cómo enseñarla a la par de profesores muy carismáticos y que saben transmitir la pasión por la Física a los más jóvenes. De esta posibilidad de formación también le estoy muy agradecida al instituto, porque en la interacción con los estudiantes y otros colegas nos da la oportunidad de estar en formación permanente.

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BARILOCHE. La Dra. Yanina Fasano (con anteojos) con estudiantes que se forman en el Instituto Balseiro, disfrutando de caminar en la  montaña. Crédito Gentileza Y. Fasano.

-¿Qué fue lo que más te gustó de estudiar en el Balseiro?

-Lo que más me gustó fue dedicarme primero a estudiar y luego a desarrollar una tesis doctoral de forma exclusiva gracias a la beca. Reconozco que he sido una privilegiada por poder dedicarme a estas actividades sin preocupaciones económicas y por esto al IB, a la CNEA y al CONICET les estoy muy agradecida. También me gustó mucho poder interactuar con compañeros y docentes muy motivados por entender diversos problemas de la física.

-¿Y más allá de esto que mencionaste? 

-Lo que definitivamente más me cautivó fue poder tener la capacidad de hacerme una pregunta concreta y concisa sobre un problema físico discutiendo con mi profesor, poder ir al laboratorio a pelearme con los instrumentos y las muestras para hacer experimentos que me permitieran tener un atisbo de respuesta a esa pregunta, y continuar el proceso discutiendo con colegas teóricos sobre las implicancias a nivel microscópico de las manifestaciones fenomenológicas que observaba en el laboratorio. Esa forma de trabajo que aprendí en el Instituto, que tiene los recursos humanos y materiales para hacer todo ese circuito una y mil veces hasta avanzar en la comprensión de un problema, es algo que aún hoy en día puedo seguir practicando como docente del IB e investigadora del CAB.

-¿Qué es lo que más te gusta de la física y de ser física? 

-Me gustan muchos aspectos de la Física y de ser física, y por lo tanto me da mucha alegría poder dedicarme de forma profesional a esta actividad cognitiva y sociocultural también. Lo que más me gusta de la Física sigue siendo lo que me acercó a la Física: hacer experimentos, es decir, hacer alguna acción controlada sobre la naturaleza y observar sus efectos. Con el tiempo, mi perspectiva sobre el significado de “hacer experimentos” ha cambiado, pero el placer de hacerlos sigue intacto.

-¿Qué es para vos hacer experimentos hoy? 

-Actualmente, para mí “hacer experimentos” es definir primero una pregunta concreta que quiero responder, que en el caso de mi línea de investigación tiene que ser además una pregunta relevante para entender los procesos microscópicos que ocurren en los materiales que manifiestan propiedades interesantes y exóticas a escala macroscópica. Además de ser relevante, es fundamental que la pregunta pueda tener una respuesta clara y verosímil a partir de la evidencia experimental con la que me puedo hacer en el laboratorio con las técnicas, equipamiento disponible, y mi creatividad y pericia.

-¿Cómo es ese proceso? 

-Cuando comenzamos a estudiar un tema que nos interesa, nos surgen muchas preguntas. El metier del físico experimental creo que es quedarse con la pregunta que puede tener una respuesta concreta. Además, siempre hago el ejercicio intelectual de tratar de que la pregunta sea relevante y tenga el impacto de aportar información desconocida hasta el momento. En muchos casos, a los investigadores que trabajamos en países en vías de desarrollo con recursos limitados, combinar esas dos características de la pregunta nos lleva a identificar nichos temáticos y técnicos en los que podamos hacer un aporte significativo. Esa parte es la que más me gusta ahora de “hacer experimentos”.

-¿Y qué es lo que más te gusta de la profesión, de ser física? 

-Lo que más me gusta de ser física, el aspecto más sociocultural de la actividad, es poder intercambiar ideas con colegas con experiencia en un tema, y con estudiantes con ideas frescas y disruptivas sobre el mismo tema. Los dos ejercicios son muy motivantes y mejoran la profundidad de entedimiento de un problema en particular. En esos intercambios, me gusta en particular el ejercicio de tratar de comunicar de forma precisa, interesante y con una perspectiva general, las ideas de todas las partes en un trabajo científico. Me gusta consolidar grupos de trabajo en los que los integrantes puedan realizar aportes científicos con respeto y en los que además se logre una dinámica respetuosa y afable a nivel humano.

-Estudiaste una carrera de ciencia, sos mamá de tres hijos y a la vez te dedicás a investigar, dar clases y formar a nuevos profesionales de la ciencia. ¿Cómo vivís el hecho de ser científica?

-Lo vivo con mucha naturalidad porque me estoy formando para ser científica desde los 18 años, y lo vivo con gran alegría porque es la profesión que quería ejercer desde pequeña y a lo largo de los años de estudio y formación profesional he tenido muchas satisfacciones. Las satisfacciones son poder dedicarme todos los días a hacer experimentos, tratar de entender ciertos fenómenos físicos de la naturaleza, intercambiar ideas con estudiantes y colegas, y enseñar en el Balseiro. Respecto a tener una familia numerosa y además hacer investigación, creo que en general me siento como cualquier colega varón que tiene una familia numerosa: siempre teniendo que hacer malabares para aprovechar el tiempo, pero además hacer investigación y docencia en ese tiempo disponible de la forma más relajada posible, sin estresarse por pensar que en breve hay que ocuparse de alguna cuestión de logística familiar. Debo aclarar además que en mi caso particular tengo un gran compañero a mi lado con quien compartimos las tareas familiares, y sin su apoyo incondicional e igualitario no me sería posible dedicarme a todas las actividades que llevo adelante. En ese sentido debo decir que soy una afortunada, porque seguro no es el caso de todas las mujeres científicas.

-Una clave es formar equipo y repartir tareas…

-Sí, igualmente quisiera destacar que, por más que las mujeres científicas tengamos un proyecto de familia en el que la distribución de responsabilidades y tareas sea igualitaria entre mamá y papá, en ciertos momentos específicos la mujer “le pone el cuerpo” al proyecto. En particular, no sólo durante el proceso de los embarazos sino los meses posteriores, en los que es común que en algún caso la mujer sufra alguna alteración de su estado de salud que le impida realizar con normalidad ciertas tareas. Adicionalmente, durante el período de postparto es natural que las mamás estemos más alertas que los papás a las necesidades de nuestro hijo recién nacido, y esto nos impide a veces ser tan eficientes como en otros períodos en la utilización del tiempo y en la duración de los períodos de concentración. Esto produce que luego de cada embarazo las mujeres tengamos naturalmente un desempeño de la profesión a un ritmo más tranquilo. Es bueno que el sistema reconozca esta realidad y lo tenga en cuenta a la hora de evaluar nuestras actividades. Es un tema que muchas instituciones científicas han reconocido y han tomado políticas al respecto.

-¿Qué les dirías a las chicas que están pensando si vale la pena estudiar física?

-¡Les diría que vale la pena una y mil veces! Estudiar física nos permite comprender muchos de los fenómenos que observamos a diario; nos interpela para tratar de entender el principio de funcionamiento de dispositivos tecnológicos; nos da ciertas herramientas cognitivas y metacognitivas para desplegar nuestra creatividad y desarrollar técnicas, dispositivos e invenciones que tienen la potencialidad de mejorar la calidad de vida de las personas. Pero independientemente de la tarea específica que hagamos luego de habernos recibido, estudiar física nos enseña a mantener de forma permanente una gimnasia intelectual que nos hace dudar cada día de las explicaciones con las que nos sentíamos satisfechos el día anterior. Esa dinámica es muy virtuosa ya que de las dudas y de saber plantear bien la duda, surge la necesidad de dar una respuesta concreta que nos acerque cada vez más a entender un fenómeno o problema de cualquier índole.

-La ciencia es un proyecto colectivo. Por último, ¿cómo ha sido hasta ahora trabajar en equipo con tus colegas? 

-He tenido la suerte de colaborar con colegas y estudiantes muy motivados y con personalidades muy ricas y diversas que han hecho muchísimos aportes a mi forma de “hacer ciencia”. Me gusta mucho cuando alguno de los estudiantes termina su trabajo porque siento que ha sido un gran placer poder acompañarlos en el camino, pero los días siguientes al fin de la tesis me siento un poco triste y extraño no poder seguir trabajando día a día con ellos. Me gusta de mi profesión poder decir que mi forma de ejercerla se ha visto beneficiada por la interacción con muchas personas que aprecio por su motivación, honestidad intelectual, capacidad ejecutiva y afabilidad y respeto en las relaciones humanas.

 *Aviso para medios de comunicación o canales de comunicación institucionales: Por favor, citar la autoría y la fuente de esta nota. // "Por Laura García Oviedo / Área de Comunicación del Instituto Balseiro". ¡Muchas gracias!

 

*Epígrafe de la foto de Apertura, en el encabezado de esta nota: En la foto se ve, de izq. a der., a: Gonzalo Rumi, Gladys Nieva, René Cejas Bolecek, Yanina Fasano, Jazmín Aragón Sánchez, Alejandro Kolton y Pablo Pedrazzini, en el Laboratorio de Bajas Temperaturas.

*Links a artículos vinculados:

*Una docente y egresada del Balseiro recibió un premio de la Fundación Alexander Von Humboldt (30/08/2021)

*Diseñan un método estadístico para dilucidar la naturaleza del desorden en sistemas interactuantes (05-03/2021)

*Ser mujeres y científicas: reflexiones de tres docentes del Balseiro (12/03/2020) 

*Video "Día Internacional de la Mujer" en el canal de IGTV del Instituto Balseiro (06/03/2020)

*Avanzan en develar los misterios de los “vórtices” en un tipo de superconductores (16/12/2019)

*Papers en primera persona: estudio de “vórtices” en superconductores (11/12/2019 )

*VIDEO: Estudiar en el Instituto Balseiro Lic. en Física (30/03/2017) 

 

 

 

 

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Por Laura García Oviedo

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Cuáles son las características del nuevo telescopio espacial James Webb que se está terminando de poner a punto para ser puesto en órbita por la NASA, en qué consiste su trabajo como jefe de los instrumentos científicos de este telescopio y cómo fue su trayectoria profesional son algunos de los temas de los que tratta el astrofísico Matthew Greenhouse en esta nota.

Fecha de publicación: 23/08/2018

Mathew Greenhouse comenzó a trabajar en el Centro Goddard de la NASA hace más de 20 años. Ha participado en distintos proyectos de instrumentos espaciales de observación en infrarrojo. Y es el responsable de la carga de instrumentos científicos del telescopio espacial James Webb (JWST, por sus siglas en inglés), uno de los proyectos más ambiciosos en la historia de la astronomía. El mundo está a la expectativa de novedades con respecto a su puesta en órbita.

Durante su paso por la ciudad de Bariloche, en el sur de Argentina, el científico de la agencia espacial estadounidense NASA brindó una charla pública y además dio una entrevista al Área de Comunicación del Instituto Balseiro. Fue durante la realización del congreso “Galaxias distantes desde el lejano Sur”, en cuya organización colaboraron profesores del Instituto Balseiro. Durante la nota contó que le gusta mucho navegar, que tiene un hijo y una hija y que está próximo a jubilarse. Aunque antes quiere ver en el espacio al telescopio al que le ha dedicado gran parte de su vida.

-¿Por qué es tan importante este nuevo telescopio espacial? 
-El telescopio espacial James Webb es el sucesor del telescopio espacial Hubble y continuará la época de descubrimientos iniciada por el Hubble, que se está acercando al final de su vida. Este nuevo telescopio nos permitirá mirar el nacimiento de las primeras estrellas y galaxias después del Big Bang. Hará un amplio rango de ciencia al igual que el Hubble. Por ejemplo, podremos estudiar las atmósferas de los exoplanetas, que son planetas que orbitan otras estrellas distintas a la nuestra, y buscar evidencia de vida a través de la química que se refleja en las mismas. Además nos permitirá comprender mejor cómo se forman las estrellas y galaxias, y cómo evolucionan a través del tiempo. Es un instrumento muy poderoso. Se trata del proyecto de ciencia más grande de la historia de los Estados Unidos. El mundo está muy ansioso de que lo pongamos en órbita.

El telescopio James Webb, entre cables y más cables. Crédito: NASA-¿Qué podés contarnos sobre las características de este telescopio? Leí que será muy grande…
-Sí, será muy grande. Tendrá siete veces la capacidad de captura de luz del telescopio espacial Hubble. Eso le dará la sensibilidad para mirar las primeras estrellas y galaxias y para mirar planetas orbitando otras estrellas. Es un telescopio infrarrojo (N. de la R.: que observa radiación infrarroja, en lugar de luz visible) y eso le permitirá estudiar un amplio rango de fenómenos que el Hubble no puede estudiar. El JWST le dará a la humanidad la primera visión en alta definición del universo infrarrojo. Hemos diseñado este telescopio para que tenga la misma capacidad de mirar en el detalle fino al igual que el Hubble. Sólo que podrá hacerlo en la porción en infrarrojo del espectro.

-¿Por qué se necesita “ver” en infrarrojo?
-La luz de las primeras estrellas y galaxias es emitida en la parte ultravioleta del espectro. Pero hasta que la luz viaja hasta nosotros a través del espacio que se expande del universo, la longitud de onda de la luz se estrecha hacia la parte infrarroja del espectro. Así que para mirar esa luz hoy tenemos que mirar en infrarrojo.

-¿Este nuevo telescopio también mirará en la luz visible como el Hubble?
-El observatorio operará desde punto seis micrones, que es en rojo y visible, que es lo que los ojos pueden ver, hasta 28 micrones, que es en la mitad de infrarrojo.

-En tu charla contaste que el James Webb tendrá una especie de paraguas del tamaño de una cancha de tenis para mantenerlo frío, ¿es así?
-Sí, para hacer un observatorio de infrarrojo uno tiene que hacer que todo el telescopio se mantenga muy frío para que no quede cegado por su propia emisión infrarroja. Este telescopio funcionará a una temperatura aproximada de menos 230 grados Celsius, cerca del cero absoluto, unos 40 o 50 grados Kelvin, para darle la sensibilidad que necesita. Y el telescopio es muy grande y pesado. Tiene alrededor de 6,5 toneladas métricas. Entonces para enfriar algo tan grande, a tan baja temperatura, no podríamos usar refrigeradores mecánicos. Tuvimos que encontrar otra manera. Y determinamos que si desplegamos el protector solar gigante del tamaño de una cancha de tenis, en este caso de aproximadamente 24 por 12 metros, el telescopio podría vivir a la sombra de ese escudo solar y refrescarse pasivamente a la temperatura deseada.

-Es como un origami espacial. Tiene que estar doblado y luego desplegarse cuando salga del cohete, ¿es así?
-Sí, el telescopio es mucho más grande que el cohete. El espejo primario del telescopio tiene seis metros y medio de diámetro, que es más grande que el diámetro del cohete más grande. Así que hemos tenido que diseñar este observatorio para que se pliegue dentro del cohete y para luego desplegarlo en órbita a su tamaño completo. Y es una cosa difícil y complicada porque la óptica tiene que desplegarse y al mismo tiempo tener la misma precisión óptica que el Hubble. Pero hemos resuelto todos esos problemas. El telescopio está construido ahora y ha completado casi todas sus pruebas. Estamos bastante seguros de que esto va a funcionar en este punto.

-¿Cuánta gente participa en este proyecto y en qué consiste tu trabajo?
-Unas mil personas de distintos lugares del mundo colaboran en este proyecto. Soy el responsable científico del proyecto para la carga de instrumentos científicos en el observatorio, así que soy responsable de todos los instrumentos de ciencia que están conectados al telescopio. Tenemos cuatro instrumentos de ciencia en One Fine Guidance Sensor, que es el que comprende la carga útil de los instrumentos de ciencia. Y luego hay otros nueve sistemas en esa carga útil que soportan los instrumentos científicos. Todos los instrumentos trabajan juntos para darnos la imagen completa.

- Pensando en alguien que lea esta nota y que suele estar ocupado/a en su trabajo diario, ¿por qué es importante estudiar la historia del universo?
-Has visto el impacto que el Telescopio Espacial Hubble ha tenido en la humanidad. Está en nosotros, como humanos, querer explorar. Durante todo el tiempo que los humanos hemos caminado sobre la tierra, nos hemos estado preguntando sobre cómo llegamos aquí, hacia dónde vamos, cómo se formó el universo, en qué evolucionará. Somos innatamente curiosos y exploramos. Y así es como exploramos hoy.

-¿Cuáles son las chances de encontrar otras “Tierras”? 
-Las posibilidades de encontrar otras Tierras son bastante buenas. Creo que el descubrimiento de vida extraterrestre según lo revelado por la espectroscopia es inminente y seguramente lo verás en tu vida. Sabemos que hay miles de millones de mundos habitables en la galaxia y vamos a comenzar a buscarlos sistemáticamente. Estamos particularmente interesados en planetas como la Tierra, por lo que diseñaremos nuestras estrategias de búsqueda para encontrar esos planetas y nos centraremos en los planetas que tienen agua líquida. Sabemos que para que la química orgánica de la vida se produzca a escala planetaria es necesario que haya un solvente, y el agua es el que nos resulta más familiar.

-Cuando se habla sobre la posible existencia de vida extraterrestre, la mayoría se refiere a vida alienígena inteligente. ¿Es esto posible? ¿O estamos solos en el universo?
-Ciertamente no estamos solos. Y cuando decimos que vamos a encontrar la vida en un futuro muy cercano, es que encontraremos evidencia espectroscópica de la vida, substancias químicas en la atmósfera de los exoplanetas que sea indicativa de la vida y que no se pueda producir de otra manera. Si alguna vez podremos establecer comunicación con vida extraterrestre, será algo a definir.

-Al final de la charla pública que diste sobre el telescopio James Webb aquí en Bariloche citaste a Galileo Galilei. ¿Qué creés que pensaría Galileo sobre la evolución de los telescopios? 
-Oh, Galileo estaría encantado y le gustaría especialmente saber el clima que hay en la actualidad para hacer ciencia. Los científicos pueden tener todo tipo de ideas contrarias sin consecuencias negativas como las que Galileo enfrentó. Él estaría encantado con la forma en que la ciencia ha progresado.

-Trabajo en un instituto en el que se forman ingenieros y físicos. ¿Qué les recomendarías a estudiantes que quieren trabajar en proyectos espaciales?
-Les diría que sean valientes y que crean en sí mismos que pueden hacer eso. El camino es estudiar ingeniería, ciencia y matemática. Proyectos como éste incluyen todas las disciplinas de ingeniería que existen. Por lo tanto, los estudiantes deben seguir sus propios corazones para determinar qué quieren estudiar y, en el caso de que elijan ingeniería, qué tipo de ingeniería quieren hacer. Pero una vez que tomen esa decisión y comiencen, descubrirán que hay aplicaciones en el sector aeroespacial y que deberían perseguir eso. Saber que lo pueden hacer.

Crédito: NASA/Chris Gunn-En tu caso estudiaste geología y luego hiciste un doctorado en física y astrofísica. ¿Cómo encontraste tu vocación y que querías trabajar con telescopios?
-Nunca me interesó la astronomía de chico. Realmente sabía muy poco sobre eso. Cuando fui a la universidad, quería ser geólogo. Para estudiar geología casualmente elegí la Universidad de Arizona en Tucson, que es un importante centro de astronomía. Pero no lo sabía al elegir esa universidad. Después de recibirme de geólogo, decidí que quería hacer otra cosa, pero no sabía qué. Fui a trabajar al departamento de astronomía de la universidad como técnico de instrumentos y ayudé a construir un telescopio cargado por un globo. En los inicios de la astronomía infrarroja solíamos hacer volar telescopios desde globos para ir encima del vapor de agua que hay en la atmósfera. Así que descubrí la astronomía trabajando en este proyecto. Esto me permitió por primera vez encontrarme e interactuar con científicos en la vida real. Fue así que me di cuenta de que yo también podía ser un científico.

-¿Qué pensás sobre cómo alimentar esa curiosidad que todos los niños tienen para tal vez despertar vocaciones en ciencia y tecnología?
-Cuando uno tiene hijos, intenta exponerlos a tantas cosas distintas como sea posible. Queremos que vivan sus sueños. Es muy importante realmente disfrutar lo que uno hace para ganarse la vida porque uno pasa la mayor parte de la vida trabajando. Así que no me importa que mi hijo o mi hija se conviertan en científicos. Queremos que ellos amen lo que hacen y que sean lo suficientemente exitosos, que puedan tener una vida feliz y cómoda.

-Cuando eras niño, ¿cuál era tu sueño?
-Primero quería convertirme en un arquitecto naval. Y luego quería convertirme en un guardabosque. Después, quise ser en geólogo y, de hecho, me convertí en uno. Así que sí, se tienen muchas ideas diferentes cuando uno va creciendo.

-¿Cuál es tu sueño ahora?
- Ahora estoy cerca de jubilarme. Así que mi sueño es ayudar a otras personas a tener éxito en las misiones espaciales.

-¿Te estás poniendo nervioso ante el inminente lanzamiento del cohete que pondrá en órbita al telescopio James Webb?
-Estoy emocionado por el lanzamiento. No estoy nervioso. Estamos muy, muy seguros de que el JWST funcionará según lo planeado.

-La última pregunta: leí que navegás y que tienes un bote. ¿Observás las estrellas para guiarte o usás un GPS? 
-(risas) Sí, tengo un bote pero no observo las estrellas para guiarme al navegar. Uso un GPS. Pero a menudo uno tiene cielos muy oscuros cuando está en el océano. Entonces puede ser muy hermoso mirar las estrellas desde el océano.

-Muchas gracias por esta entrevista.
-Fue un placer.

Link a la página oficial del Telescopio Espacial James Webbhttps://www.jwst.nasa.gov/

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Por Laura García Oviedo

Área de Comunicación Institucional
Instituto Balseiro
San Carlos de Bariloche, 23/08/2018
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Cuáles son las características del nuevo telescopio espacial James Webb que se está terminando de poner a punto para ser puesto en órbita por la NASA, en qué consiste su trabajo como jefe de los instrumentos científicos de este telescopio y cómo fue su trayectoria profesional son algunos de los temas de los que tratta el astrofísico Matthew Greenhouse en esta nota.

Fecha de publicación: 23/08/2018

Mathew Greenhouse comenzó a trabajar en el Centro Goddard de la NASA hace más de 20 años. Ha participado en distintos proyectos de instrumentos espaciales de observación en infrarrojo. Y es el responsable de la carga de instrumentos científicos del telescopio espacial James Webb (JWST, por sus siglas en inglés), uno de los proyectos más ambiciosos en la historia de la astronomía. El mundo está a la expectativa de novedades con respecto a su puesta en órbita.

Durante su paso por la ciudad de Bariloche, en el sur de Argentina, el científico de la agencia espacial estadounidense NASA brindó una charla pública y además dio una entrevista al Área de Comunicación del Instituto Balseiro. Fue durante la realización del congreso “Galaxias distantes desde el lejano Sur”, en cuya organización colaboraron profesores del Instituto Balseiro. Durante la nota contó que le gusta mucho navegar, que tiene un hijo y una hija y que está próximo a jubilarse. Aunque antes quiere ver en el espacio al telescopio al que le ha dedicado gran parte de su vida.

-¿Por qué es tan importante este nuevo telescopio espacial?
-El telescopio espacial James Webb es el sucesor del telescopio espacial Hubble y continuará la época de descubrimientos iniciada por el Hubble, que se está acercando al final de su vida. Este nuevo telescopio nos permitirá mirar el nacimiento de las primeras estrellas y galaxias después del Big Bang. Hará un amplio rango de ciencia al igual que el Hubble. Por ejemplo, podremos estudiar las atmósferas de los exoplanetas, que son planetas que orbitan otras estrellas distintas a la nuestra, y buscar evidencia de vida a través de la química que se refleja en las mismas. Además nos permitirá comprender mejor cómo se forman las estrellas y galaxias, y cómo evolucionan a través del tiempo. Es un instrumento muy poderoso. Se trata del proyecto de ciencia más grande de la historia de los Estados Unidos. El mundo está muy ansioso de que lo pongamos en órbita.

El telescopio James Webb, entre cables y más cables. Crédito: NASA-¿Qué podés contarnos sobre las características de este telescopio? Leí que será muy grande…
-Sí, será muy grande. Tendrá siete veces la capacidad de captura de luz del telescopio espacial Hubble. Eso le dará la sensibilidad para mirar las primeras estrellas y galaxias y para mirar planetas orbitando otras estrellas. Es un telescopio infrarrojo (N. de la R.: que observa radiación infrarroja, en lugar de luz visible) y eso le permitirá estudiar un amplio rango de fenómenos que el Hubble no puede estudiar. El JWST le dará a la humanidad la primera visión en alta definición del universo infrarrojo. Hemos diseñado este telescopio para que tenga la misma capacidad de mirar en el detalle fino al igual que el Hubble. Sólo que podrá hacerlo en la porción en infrarrojo del espectro.

-¿Por qué se necesita “ver” en infrarrojo?
-La luz de las primeras estrellas y galaxias es emitida en la parte ultravioleta del espectro. Pero hasta que la luz viaja hasta nosotros a través del espacio que se expande del universo, la longitud de onda de la luz se estrecha hacia la parte infrarroja del espectro. Así que para mirar esa luz hoy tenemos que mirar en infrarrojo.

-¿Este nuevo telescopio también mirará en la luz visible como el Hubble?
-El observatorio operará desde punto seis micrones, que es en rojo y visible, que es lo que los ojos pueden ver, hasta 28 micrones, que es en la mitad de infrarrojo.

-En tu charla contaste que el James Webb tendrá una especie de paraguas del tamaño de una cancha de tenis para mantenerlo frío, ¿es así?
-Sí, para hacer un observatorio de infrarrojo uno tiene que hacer que todo el telescopio se mantenga muy frío para que no quede cegado por su propia emisión infrarroja. Este telescopio funcionará a una temperatura aproximada de menos 230 grados Celsius, cerca del cero absoluto, unos 40 o 50 grados Kelvin, para darle la sensibilidad que necesita. Y el telescopio es muy grande y pesado. Tiene alrededor de 6,5 toneladas métricas. Entonces para enfriar algo tan grande, a tan baja temperatura, no podríamos usar refrigeradores mecánicos. Tuvimos que encontrar otra manera. Y determinamos que si desplegamos el protector solar gigante del tamaño de una cancha de tenis, en este caso de aproximadamente 24 por 12 metros, el telescopio podría vivir a la sombra de ese escudo solar y refrescarse pasivamente a la temperatura deseada.

-Es como un origami espacial. Tiene que estar doblado y luego desplegarse cuando salga del cohete, ¿es así?
-Sí, el telescopio es mucho más grande que el cohete. El espejo primario del telescopio tiene seis metros y medio de diámetro, que es más grande que el diámetro del cohete más grande. Así que hemos tenido que diseñar este observatorio para que se pliegue dentro del cohete y para luego desplegarlo en órbita a su tamaño completo. Y es una cosa difícil y complicada porque la óptica tiene que desplegarse y al mismo tiempo tener la misma precisión óptica que el Hubble. Pero hemos resuelto todos esos problemas. El telescopio está construido ahora y ha completado casi todas sus pruebas. Estamos bastante seguros de que esto va a funcionar en este punto.

-¿Cuánta gente participa en este proyecto y en qué consiste tu trabajo?
-Unas mil personas de distintos lugares del mundo colaboran en este proyecto. Soy el responsable científico del proyecto para la carga de instrumentos científicos en el observatorio, así que soy responsable de todos los instrumentos de ciencia que están conectados al telescopio. Tenemos cuatro instrumentos de ciencia en One Fine Guidance Sensor, que es el que comprende la carga útil de los instrumentos de ciencia. Y luego hay otros nueve sistemas en esa carga útil que soportan los instrumentos científicos. Todos los instrumentos trabajan juntos para darnos la imagen completa.

- Pensando en alguien que lea esta nota y que suele estar ocupado/a en su trabajo diario, ¿por qué es importante estudiar la historia del universo?
-Has visto el impacto que el Telescopio Espacial Hubble ha tenido en la humanidad. Está en nosotros, como humanos, querer explorar. Durante todo el tiempo que los humanos hemos caminado sobre la tierra, nos hemos estado preguntando sobre cómo llegamos aquí, hacia dónde vamos, cómo se formó el universo, en qué evolucionará. Somos innatamente curiosos y exploramos. Y así es como exploramos hoy.

-¿Cuáles son las chances de encontrar otras “Tierras”?
-Las posibilidades de encontrar otras Tierras son bastante buenas. Creo que el descubrimiento de vida extraterrestre según lo revelado por la espectroscopia es inminente y seguramente lo verás en tu vida. Sabemos que hay miles de millones de mundos habitables en la galaxia y vamos a comenzar a buscarlos sistemáticamente. Estamos particularmente interesados en planetas como la Tierra, por lo que diseñaremos nuestras estrategias de búsqueda para encontrar esos planetas y nos centraremos en los planetas que tienen agua líquida. Sabemos que para que la química orgánica de la vida se produzca a escala planetaria es necesario que haya un solvente, y el agua es el que nos resulta más familiar.

-Cuando se habla sobre la posible existencia de vida extraterrestre, la mayoría se refiere a vida alienígena inteligente. ¿Es esto posible? ¿O estamos solos en el universo?
-Ciertamente no estamos solos. Y cuando decimos que vamos a encontrar la vida en un futuro muy cercano, es que encontraremos evidencia espectroscópica de la vida, substancias químicas en la atmósfera de los exoplanetas que sea indicativa de la vida y que no se pueda producir de otra manera. Si alguna vez podremos establecer comunicación con vida extraterrestre, será algo a definir.

-Al final de la charla pública que diste sobre el telescopio James Webb aquí en Bariloche citaste a Galileo Galilei. ¿Qué creés que pensaría Galileo sobre la evolución de los telescopios?
-Oh, Galileo estaría encantado y le gustaría especialmente saber el clima que hay en la actualidad para hacer ciencia. Los científicos pueden tener todo tipo de ideas contrarias sin consecuencias negativas como las que Galileo enfrentó. Él estaría encantado con la forma en que la ciencia ha progresado.

-Trabajo en un instituto en el que se forman ingenieros y físicos. ¿Qué les recomendarías a estudiantes que quieren trabajar en proyectos espaciales?
-Les diría que sean valientes y que crean en sí mismos que pueden hacer eso. El camino es estudiar ingeniería, ciencia y matemática. Proyectos como éste incluyen todas las disciplinas de ingeniería que existen. Por lo tanto, los estudiantes deben seguir sus propios corazones para determinar qué quieren estudiar y, en el caso de que elijan ingeniería, qué tipo de ingeniería quieren hacer. Pero una vez que tomen esa decisión y comiencen, descubrirán que hay aplicaciones en el sector aeroespacial y que deberían perseguir eso. Saber que lo pueden hacer.

Crédito: NASA/Chris Gunn-En tu caso estudiaste geología y luego hiciste un doctorado en física y astrofísica. ¿Cómo encontraste tu vocación y que querías trabajar con telescopios?
-Nunca me interesó la astronomía de chico. Realmente sabía muy poco sobre eso. Cuando fui a la universidad, quería ser geólogo. Para estudiar geología casualmente elegí la Universidad de Arizona en Tucson, que es un importante centro de astronomía. Pero no lo sabía al elegir esa universidad. Después de recibirme de geólogo, decidí que quería hacer otra cosa, pero no sabía qué. Fui a trabajar al departamento de astronomía de la universidad como técnico de instrumentos y ayudé a construir un telescopio cargado por un globo. En los inicios de la astronomía infrarroja solíamos hacer volar telescopios desde globos para ir encima del vapor de agua que hay en la atmósfera. Así que descubrí la astronomía trabajando en este proyecto. Esto me permitió por primera vez encontrarme e interactuar con científicos en la vida real. Fue así que me di cuenta de que yo también podía ser un científico.

-¿Qué pensás sobre cómo alimentar esa curiosidad que todos los niños tienen para tal vez despertar vocaciones en ciencia y tecnología?
-Cuando uno tiene hijos, intenta exponerlos a tantas cosas distintas como sea posible. Queremos que vivan sus sueños. Es muy importante realmente disfrutar lo que uno hace para ganarse la vida porque uno pasa la mayor parte de la vida trabajando. Así que no me importa que mi hijo o mi hija se conviertan en científicos. Queremos que ellos amen lo que hacen y que sean lo suficientemente exitosos, que puedan tener una vida feliz y cómoda.

-Cuando eras niño, ¿cuál era tu sueño?
-Primero quería convertirme en un arquitecto naval. Y luego quería convertirme en un guardabosque. Después, quise ser en geólogo y, de hecho, me convertí en uno. Así que sí, se tienen muchas ideas diferentes cuando uno va creciendo.

-¿Cuál es tu sueño ahora?
- Ahora estoy cerca de jubilarme. Así que mi sueño es ayudar a otras personas a tener éxito en las misiones espaciales.

-¿Te estás poniendo nervioso ante el inminente lanzamiento del cohete que pondrá en órbita al telescopio James Webb?
-Estoy emocionado por el lanzamiento. No estoy nervioso. Estamos muy, muy seguros de que el JWST funcionará según lo planeado.

-La última pregunta: leí que navegás y que tienes un bote. ¿Observás las estrellas para guiarte o usás un GPS?
-(risas) Sí, tengo un bote pero no observo las estrellas para guiarme al navegar. Uso un GPS. Pero a menudo uno tiene cielos muy oscuros cuando está en el océano. Entonces puede ser muy hermoso mirar las estrellas desde el océano.

-Muchas gracias por esta entrevista.
-Fue un placer.

 

Link a la página oficial del Telescopio Espacial James Webbhttps://www.jwst.nasa.gov/

 

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Por Laura García Oviedo

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Instituto Balseiro
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Leandro Echevarría egresó de Ingeniería en Telecomunicaciones del Instituto Balseiro en diciembre de 2016. Fue integrante de la segunda promoción de egresados de esta carrera, la más nueva de este instituto dependiente de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) y la Universidad Nacional de Cuyo (UNCuyo). Esta nota forma parte de una serie de entrevistas a recientes graduados.

Fecha de publicación: 12/07/2018

Oriundo de Tornquist, provincia de Buenos Aires, el Ingeniero en Telecomunicaciones Leandro Echevarría vive en San Carlos de Bariloche. En esta ciudad trabaja como empleado de la empresa Emtech desde que se recibió del Instituto Balseiro, en el desarrollo sistemas de lógica programable. Es además docente en el Balseiro de las materias Diseño Digital Avanzado y Sistemas Digitales para Telecomunicaciones.

Además de las telecomunicaciones, se dedica a la fotografía amateur y le gusta mucho también la literatura. En esta nota, cuenta a qué se dedica en su trabajo, qué significa para él esta rama de la ingeniería y brinda algunos consejos para los estudiantes que están próximos a recibirse.

-¿En qué consiste tu trabajo actual?
-Mi trabajo consiste principalmente en diseñar, implementar y validar sistemas de lógica programable (FPGA). Es decir, así como uno puede escribir software para ser ejecutado por una computadora, en este caso se escribe código que se convierte en última instancia en conexiones físicas dentro de un circuito integrado. Es una tecnología que se utiliza extensivamente en sistemas de comunicaciones de alta capacidad, y en mi caso particular estoy trabajando en un proyecto de radar sobre una plataforma de radio reconfigurable.

-¿Qué es para vos la ingeniería en telecomunicaciones?
-Es difícil decirlo por el sólo hecho de ser un egresado de esa carrera. Creo que tengo un concepto más genérico de qué siento que es la ingeniería, que para mí se remonta a esto de “tener la cabeza en las nubes, y los pies en la tierra”. Uno está todo el tiempo haciéndose preguntas de toda índole, y en el medio nunca se olvida de interponer un “¿pero cómo hago, con estas herramientas que tengo a disposición? ¿tiene sentido?”. En el caso de las telecomunicaciones nos interesa enviar información útil de un lugar a otro. Pero esto abarca un campo muy amplio de condiciones de contorno: nuestro mayor limitante bien podrían ser las características del material que consiguió el laboratorio para hacer una guía de ondas, o la precipitación promedio en una zona a la hora de calcular un enlace de microondas.

-¿Qué es lo que más te gusta de ser Ingeniero en telecomunicaciones?
-Lo que más me gusta es el hecho de que no saber qué voy a estar haciendo en cinco años me entusiasme tanto en lugar de preocuparme. Tener la puerta abierta a ser partícipe, aunque sea un poquito, de algo tan central al funcionamiento de las sociedades modernas me resulta fascinante. Y que puedo quejarme con autoridad de lo mal que me anda internet.

-¿Qué opinás sobre la formación que recibiste en el IB? ¿Qué valorás más, a la distancia?
-Valoro muchísimo que me hayan sacado de cuajo cierta inhibición para poner en práctica mi curiosidad, en todos los ámbitos. Hoy encaro conceptos desconocidos con mucha menos ansiedad que antes (aunque reconozco que en parte tuve que esperar a recibirme para que esto suceda). Esto va de la mano con el incentivo que nos han dado a ser quisquillosos, y a no creer en algo sólo por una cuestión de autoridad. Todos nos equivocamos –y a veces hay errores en libros o documentos oficiales– por lo que la capacidad para arriesgar un “che acá me parece que le pifiaron” es importante. Y por último, haber perdido la vergüenza ante decir “no sé”, algo que muy probablemente tenga que ver con la cantidad de mates que compartimos con gente tanto más capacitada que uno.

-¿Cuáles son los desafíos que más te apasionan en el trabajo?
-Cuando nada anda: encontrar las pruebas que mejor me ayuden a aislar las posibles causas de manera más eficiente. Cuando todo anda: también.

-¿Qué consejo le podés dar a estudiantes que están por recibirse de la misma carrera?
-Se me ocurren algunos: Uno es que no se cierren a una temática o especialidad en particular si no lo creen necesario. Hay tiempo de sobra para explorar cosas nuevas, y pronto se van a dar cuenta de que los razonamientos para encarar y resolver problemas suelen ser los mismos en la mayoría de los campos. Otro es que la visión de alguien que viene de otra disciplina y mira un problema con nuevos ojos suele resultar muy valiosa y práctica. Siéntense con sus compañeros, cuéntense en qué están trabajando y háganse preguntas. Van a encontrar cosas muy interesantes. Y por último, practiquen la habilidad de hacerse preguntas relevantes al problema que están tratando de resolver, que no siempre resultan ser las más interesantes. En otras palabras: no se preocupen por una penalidad por ISI de 1 dB si tienen nieve arriba de la parabólica.

-¿Y qué les dirías a quienes están en estos momentos lidiando con la elección de una carrera universitaria y están pensando en seguir esta carrera? ¿Qué cualidades en común suelen tener los estudiantes de ingeniería en telecomunicaciones y que pueden llegar a compartir con futuros estudiantes, si las hay?

-Les diría que no se preocupen si no tienen una imagen nítida del trabajo que realizarán dentro de diez años, ya que creo que una gran parte del entusiasmo por el trabajo propio nace de entender con claridad una serie de conceptos, y eso lleva tiempo. Si tienen paciencia, van a ver que irán apareciendo opciones interesantes, muchas veces independientemente del campo de estudio elegido. Por lo tanto, pienso que el consejo más sano es que consideren sus opciones con seriedad, ya que siempre implica un aporte colectivo el que puedan realizar una carrera universitaria, pero sin olvidarse de ser honestos sobre las aptitudes y los deseos propios, que siempre pueden cambiar. Nunca está mal reconsiderar sus opciones a lo largo del tiempo. Y si bien no creo que haya algo particular sobre los estudiantes de telecomunicaciones, sí entiendo que, en tiempos de súperespecialización, es una carrera que te brinda un conjunto de herramientas muy interesante para explorar todo tipo de horizontes. Sentarse a charlar con trabajadores del área y visitar laboratorios es una buena manera de comprender esta idea.

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Oriundo de la ciudad de Salta, Nicolás Hernández ingresó a estudiar Ingeniería mecánica en el Instituto Balseiro (IB) en 2008, luego de cumplir el requisito de aprobar los primeros dos años en otra universidad. En esta entrevista, cuenta cuál ha sido su trayectoria profesional desde que egresó, a qué se está dedicando en la actualidad y qué es lo que más le gusta de la Ingeniería mecánica.

Fecha de publicación: 23/05/2018

Nicolás Hernández tiene 30 años de edad y se recibió hace 7 años de Ingeniería Mecánica del Instituto Balseiro. Los primeros años de la misma carrera los realizó en la Universidad Nacional de La Plata. En el Balseiro, como todos los demás estudiantes, se formó gracias a una beca de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA).

El tema del  proyecto integrador para completar su carrera en el Balseiro consistió en el desarrollo de una máquina de ensayos mecánicos in-situ en un microscopio electrónico de barrido (SEM). Su director fue Alejandro Yawny y su co-director, Horacio Mendieta. El trabajo se hizo en la División Física de metales del Centro Atómico Bariloche (CAB).

En 2011, una vez graduado, decidió anotarse en Maestría en Ingeniería del Balseiro y recibió una beca de perfeccionamiento (A1 P) de la CNEA. En su trabajo de maestría, desarrolló un sistema automático de posicionamiento de sensores de temperatura para el circuito de flujo crítico de calor y también diseñó sensores de temperatura, entre otras actividades, en el Departamento de Termohidráulica del Centro Atómico Bariloche. Su beca terminó en 2014.

-¿Cómo fue tu recorrido una vez que terminaste tus estudios?

-Fundé una PyME de Ingeniería con dos compañeros de carrera del IB. Se llama  Endeavour Ingeniería, presta servicios y desarrolla tecnología para distintos sectores de las industrias aeroespacial, nuclear, Oil & Gas y otras. En 2017, cumplí la función de "Project leader" en la empresa mixta público-privada LaTe Andes, una empresa mixta público-privada formada por GEOMAP S.A. y CONICET. En el proyecto, estuvieron involucrados investigadores de la División Física de Bajas Temperaturas del CAB, a cargo del Dr. Julio Guimpel, la División de Resonancias Magnéticas del CAB y el personal de Endeavour Ingeniería SRL.

-¿En qué consistió ese proyecto en LATE ANDES?

-El proyecto CriAr y consistió en el desarrollo de un magnetómetro criogénico de rocas, el cual hasta este momento sólo era producido por una única empresa en todo el mundo, en California. El magnetómetro está operativo en la sede de LaTe Andes en Salta.

-¿A qué te estás dedicando en la actualidad?

-En la actualidad, soy socio gerente en la empresa Endeavour Ingeniería. Además soy asesor técnico en LaTe Andes. Allí ahora estamos desarrollando otro proyecto, CronAr, para la implementación de dataciones de rocas mediante las técnicas U-Th-Sm/He y U-Pb mediante sistemas de ablación Láser y espectrometría de masas (LA-ICP-MS). Es la primera vez en Argentina que se realiza un proyecto de este tipo.

-¿Qué es para vos la ingeniería mecánica?

-Es una carrera amplia y multifacética que permite interactuar con un gran número de profesionales, aplicando el conocimiento de diversas áreas de las ciencias, como la física, la química, la matemática y la economía, para proporcionar soluciones a problemas complejos de una forma estructurada y sistemática.

-¿Qué es lo que más te gusta de ser Ingeniero mecánico?

-Lo que más me gusta de ser Ingeniero mecánico es la formación amplia que permite incursionar en campos variados del conocimiento. Esto es algo que permite tener herramientas formales de aprendizaje de diferentes campos científicos y formar parte de proyectos científicos y tecnológicos complejos donde intervienen actores con distintas formaciones específicas.

-¿Qué opinás sobre la formación que recibiste en el Instituto Balseiro? ¿Qué valorás más, a la distancia?

-Una de las cosas que más valoro actualmente es la formación básica recibida allí, porque permite absorber conocimientos nuevos de una manera tremendamente efectiva. Además, ésta proporciona las herramientas para la apropiación de ese conocimiento, más allá de los contenidos de tipo formativos de las materias de finales de la carrera. En mi ejercicio profesional también fue extremadamente valioso la formación experimental recibida en la carrera, que da una base fundamental para el análisis efectivo de datos y la relación causal de los mismos con fenómenos de la realidad. Es una herramienta valiosísima y que en otras universidades se encuentra en cantidad y calidad no siempre tan importantes.

-¿Qué consejo les darías a estudiantes que están por recibirse de la misma carrera?

-Les diría que inmediatamente después de recibirse adopten una actitud humilde y de escucha en su profesión. Esto les permitirá aprovechar de mejor manera la etapa de aprendizaje de los primeros años de carrera profesional. Es frecuente el error de sobreestimar el conocimiento incorporado durante la carrera, lo cual conduce con frecuencia a adoptar posturas que van en detrimento del aprendizaje continuo, fundamental en nuestra profesión.

-Por último, ¿cuáles son los desafíos que más te apasionan en trabajo?

-Interactuar y aprender con profesionales con formación en otros campos. Cuando se inicia un proyecto nuevo usualmente es necesario incorporar conocimientos de otras áreas prácticamente desde cero. Esto sucede tanto en los trabajos vinculados con la industria, como por ejemplo el análisis estructural de tambores de coquificación retardada por relevamiento láser que realiza Endeavour Ingeniería, como también en desarrollos tecnológicos, como por ejemplo en las técnicas de vacío, bajas temperaturas y mediciones de propiedades magnéticas en el proyecto CriAr y espectrometría de masas, ablación láser y cátodo luminiscencia en el proyecto CronAr.

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Karina Caputi, egresada del Instituto Balseiro (CNEA-UNCuyo), en la actualidad trabaja como astrónoma en el Instituto Kapteyn de laUniversidad de Groningen, una de las casas de estudios más prestigiosas y antiguas de los Países Bajos. Por qué estudió física para luego seguir astronomía, cuál ha sido su trayectoria profesional estudiando galaxias distantes y qué objeto del universo le fascina más fueron algunos de los temas que cuenta en esta entrevista.

Fecha de publicación: 08/02/2018

Un día después de finalizada una conferencia internacional que reunió a astrónomos de todo el mundo en Bariloche, y minutos después de dar una charla de divulgación científica en la biblioteca Sarmiento, la física y doctora en Astronomía Karina Caputi se acercó a la cafetería de una conocida esquina de Bariloche para dar esta entrevista al Área de Comunicación del Instituto Balseiro. Caputi investiga las galaxias distantes. En otras palabras, se dedica a estudiar las primeras etapas de la evolución del universo.

Nacida en Buenos Aires en 1973, Caputi aprobó los primeros dos años de la carrera de Física en la Universidad de Buenos. En 1995, ingresó al Instituto Balseiro, dependiente de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) y la Universidad Nacional de Cuyo (UNCuyo). En este instituto hizo toda la carrera con una beca completa, como hacen todos los estudiantes del Balseiro. En 1998, se graduó y vivió un par de años en Bariloche antes de mudarse a Escocia para hacer un doctorado en astronomía. Tiene en su haber tres posdoctorados, realizados en Francia, Escocia y Suiza. En la actualidad, es profesora e investigadora de galaxias distantes en la Universidad de Groningen, en Holanda.

En diciembre pasado, estuvo de regreso en Bariloche para participar de la conferencia “Galaxias distantes desde el lejano Sur”. Ella fue una de los organizadores, y contó con la colaboración local de profesores del Instituto Balseiro y de la Universidad Nacional de Río Negro. “La conferencia fue una experiencia excelente, todos quedaron muy contentos porque desde el punto de vista científico fue muy rico. Fue quizás uno de los encuentros internacionales más importantes del año sobre el tema en el mundo. A su vez la gente quedó fascinada con Bariloche, ya que la mayoría no conocía esta ciudad”, sintetizó la física y astrónoma, mientras tomaba un cortado y degustaba una barrita de chocolate.

-¿Hubo muchos anuncios importantes durante el congreso?

-Hubo varios. Por ejemplo se presentaron nuevos trabajos sobre agujeros negros súpermasivos, publicados días antes en Nature. Ese fue uno de los highlights y también hubo autores de trabajos que salieron recientemente en el Astrophysical Journal y otras revistas especializadas. Hubo de todo un poco, y desde el primer día estuvo dedicado a las galaxias más lejanas que podemos ver, cuál es el estado de conocimiento actual y lo que esperamos ver con el nuevo telescopio James Webb. Y también se presentaron muchos trabajos sobre la evolución de galaxias a distintos tiempos cósmicos, pero con énfasis en el universo bastante temprano, el universo joven.... Hubo presentaciones muy interesantes.

-Te recibiste de física en el Balseiro y después te orientaste hacia la astronomía. ¿Fue algo planificado?

-Cuando entré al secundario ya sabía que quería estudiar física y que me gustaba la astronomía. Siempre me gustaron las dos carreras. Inclusive antes de ingresar a física dudé en si no era mejor ir a estudiar astronomía a La Plata. En un momento decidí, por intuición, que iba a ser mejor estudiar física primero y después convertirme en astrónoma. Pero no estaba claro qué iba a hacer después de recibirme. Y en ese momento busqué doctorados en las dos carreras. Coyunturalmente conseguí una oportunidad muy buena en astronomía y en ese momento tomé la decisión de hacer el doctorado en astronomía a la Universidad de Edimburgo, en Escocia.

-¿Cómo hiciste con el acento del inglés escocés?

-Al principio el acento fue súper difícil. En conversaciones en grupos grandes era muy fácil perderse. El primer año fue muy sufrido desde ese punto de vista. También fui con beca. Empecé en 2001. Antes estuve dos años trabajando en el Centro Atómico como ayudante de investigación en física de plasmas.

-¿Y cuándo terminaste el doctorado?

-En 2004. En el Reino Unido en esa época los doctorados eran de tres años. El tema del doctorado fue sobre galaxias distantes. Después fui a Francia a trabajar por dos años, después estuve en Suiza trabajando por tres años y después conseguí una fellowship del Leverhulme Trust para volver a Edimburgo. Así que estuve en Edimburgo de vuelta por dos años y luego me presenté a un concurso para profesores en la Universidad de Groningen en Holanda, y entré en 2012 en un puesto tenure-track, que ahora es permanente. El tema del doctorado, que fue sobre las galaxias distantes, fue un poco por intuición pero me gustó tanto que realmente quise mantenerme en ese campo.

-Antes de entrar en el tema de las galaxias distantes, ¿qué balance hacés de la formación universitaria que recibiste en Argentina?

-Esto lo estaba charlando hace un ratito con estudiantes del Instituto: les dije que no tuvieran ninguna duda de que la formación que reciben es muy buena a nivel internacional. Cuando te comparás con otros estudiantes que vienen de otros lugares ahí te das cuenta de que la formación es muy sólida. Tanto en la UBA como en el Balseiro. Del Balseiro quizás lo que más rescato es la ética y la disciplina para el trabajo intenso. Eso sirve para toda la vida. Es un poco independiente de lo que hagas después. Esa disciplina para decir “hay que trabajar y esto tiene que estar para mañana y no hay cansancio que valga”. Esa disciplina y esa responsabilidad para el trabajo extremo que hace que siempre te lleves un poco al límite de lo que podés dar para tener siempre la mejor perfomance posible, eso es muy Instituto Balseiro. Lo reconozco como el legado que recibí acá.

-Estudiás las galaxias distantes, ¿qué son y por qué son tan interesantes como objeto de estudio?

-Las galaxias distantes son galaxias que están realmente muy lejos en el universo. Las estudiamos porque tienen una particularidad especial y es que la luz que recibimos de ellas fue emitida hace mucho tiempo atrás, justamente porque están muy lejos. Así que estudiando estas galaxias distantes podemos reconstruir distintos tiempos pasados en el universo. Y de esa manera, estudiando galaxias a distintas distancias, intentamos reconstruir la evolución completa de la historia cósmica.

-¿Qué métodos usan para estudiar estas galaxias?

-En mi caso, trabajo en astronomía observacional y lo que se hace es recolectar imágenes con telescopios bastante potentes, porque estas galaxias son muy tenues. Pero también por supuesto hay gente que hace modelos teóricos. Siempre se comparan los resultados de las observaciones con los resultados de los modelos. Lo que se hace es tomar imágenes de un pedazo del cielo que es oscuro, en el que aparentemente no hay nada y en el que el ojo desnudo no ve nada. Pero en estas regiones, si uno apunta con un telescopio y lo deja suficiente tiempo, descubre miles de galaxias.

-¿Y qué pasa cuando ya obtienen esas imágenes?

-Cuando tenemos esas imágenes, primero todas las galaxias lejanas se ven como puntitos. Pero uno no sabe realmente cuáles son las más lejanas; uno no sabe la distancia a priori. Para averiguar eso hay que tomar imágenes a distintas longitudes de onda y combinar toda esa información para poder determinar las propiedades de esas galaxias. A pesar de que las vemos de a miles, necesitamos determinar las propiedades de cada una, particularmente sus distancias con respecto a la Tierra. De ese modo averiguamos cuánto tiempo atrás se emitió la luz que estamos viendo hoy en día de cada una de ellas.

arp 220 - Credit NASA - ESA and the Hubble Heritage Team - STScIAURA-Mostraste en tu charla una imagen de la Luna y dijiste “imagínense más o menos un tercio del tamaño de la Luna, en un pedacito del cielo oscuro, se pueden ver miles de galaxias”. Eso es impresionante.

-Sí, es impresionante. Di ese ejemplo para dar una idea, porque uno se pregunta para ver galaxias cuánto espacio del cielo tenés que observar. ¿Muy grande? ¿Muy chico? Todo el mundo tiene alguna idea del tamaño de la luna llena. Entonces la idea es que si mirás con un telescopio un pedazo de cielo oscuro, donde aparentemente no hay nada, en una fracción del tamaño de la luna llena, en ese pedacito durante una observación de un tiempo considerable de varias horas con un telescopio podés detectar miles de galaxias.

-¿Qué telescopios utilizan ustedes en la actualidad para estudiar galaxias distantes?

-Principalmente, el telescopio Hubble. También usamos mucho un telescopio infrarrojo chiquito que se llama Spitzer. Fue chico pero en realidad la cantidad de resultados que produjo fueron muy impresionantes. Trabajé hace muchos años y sigo trabajando con datos de Spitzer todavía. También trabajamos con telescopios terrestres. Están los grandes telescopios en Chile, el VLT particularmente, porque son los telescopios europeos a los que yo tengo acceso, pero también hay telescopios en Estados Unidos y en otras partes del mundo.

-A partir de 2019/2020 los astrónomos contarán con un nuevo telescopio espacial, el James Webb. ¿Qué significa para la astronomía esta novedad?

-Significa la posibilidad de ver galaxias mucho más distantes que las que vemos hoy. En la actualidad ya vemos galaxias distantes pero queremos llegar a las primeras galaxias y eso va a ser sólo posible con James Webb.

-¿Cuál es tu rol en el mega proyecto del telescopio James Webb?

-Soy parte del equipo científico oficial de una de sus cámaras, MIRI. Ayudamos a testear la cámara, fui parte del equipo técnico y por eso tenemos tiempo garantizado de observación. Es un equipo de unas 20-25 personas en Europa en el tema que trabajo, y tenemos tiempo garantizado para hacer los primeros estudios de galaxias distantes con MIRI.

-¿Por qué es importante la astronomía y su fin de conocer la historia del universo?

-Para muchas personas, una de las grandes curiosidades es preguntarse qué son los objetos que uno ve en el cielo nocturno. Eso es una curiosidad que casi todos tenemos de chicos: nos preguntamos qué son esas lucecitas en el cielo. Si uno es medio curioso, realmente quiere saber qué son y quiere saber cómo se formaron. Quizás son las distancias más grandes que un humano puede concebir y de hecho lo son. Y es como la pregunta más grande que se puede tener. Es una curiosidad que en general es muy nativa, muy del ser humano, que uno tiene desde que es chico. Es algo muy grandioso y a la vez es algo muy fundamental. El origen de los objetos del cielo es una de las preguntas más simples que un chico puede hacerse.

-Si uno mira en la historia de la ciencia, son preguntas que han generado revoluciones. Ustedes, los astrónomos, son herederos directos de Kepler, Copérnico, Galileo, Newton…

-Sí, son preguntas que cambian la visión del mundo en el que vivimos. Es tratar de entender el mundo en el que vivimos. No sólo la Tierra sino en general todo el universo.

-¿A los astrónomos se les ocurre pensar si hay alguna forma de vida o incluso vida inteligente en otros lugares del universo?

-A veces nos planteamos eso. En las galaxias lejanas es extremadamente difícil resolver las estrellas individuales y mucho más difíciles resolver planetas así que ni siquiera lo tratamos. Pero sí es una pregunta que está pendiente y hay astrónomos que se dedican a estudiar eso. Y creo que es algo extremadamente interesante. Pero primero tenemos que entenderlo en galaxias más cercanas o en estrellas cercanas antes de poder plantearnos esa pregunta en galaxias lejanas.

-Además de galaxias muy distantes y que se están alejando, si hubiera algún tipo de señal ya sería vieja. O algún tipo de mensaje de alguna civilización de otra galaxia llegaría tarde…

-Eso es cierto. La luz que recibimos es muy vieja. Cualquier otra señal se movería más despacio y sería aún más vieja.

-¿Cuál es tu objeto preferido en el universo?

-Las galaxias distantes son muchas y en general no las nombramos porque son tantos miles que es muy difícil elegir una. Es mucho más difícil ver la diferencia entre ellas que en las galaxias cercanas… Pero hay galaxias que están fusionándose en el universo cercano que son extremadamente raras. Como, por ejemplo, algunas de las galaxias del tipo Arp. Se cree que este tipo de galaxias en proceso de fusión pudieron haber sido más comunes en el pasado. Pero hoy en día son extremadamente raras, y las imágenes que tenemos de ellas son hermosas.

-En 2015 lideraste un hallazgo científico que fue publicado en el Astrophysical Journal y que la oficina de prensa del Observatorio Europeo Austral tituló “El nacimiento de los monstruos”. ¿De qué se trató?

-Las galaxias más masivas que vemos hoy, las que tienen más estrellas, tienen entre tres y cuatro veces más estrellas que las que tiene la Vía Láctea. Son muy grandes. La pregunta que nos hacíamos era: “Las galaxias súpermasivas que vemos hoy, ¿desde cuándo son tan masivas?”. Entonces empezamos a buscar galaxias masivas a distintos tiempos, a distintas distancias, para tratar de encontrar las más lejanas y más masivas. Encontramos que hasta 12 mil millones de años luz atrás se ven así de masivas, y que lo son cada vez menos cuando uno va más lejos. Pero antes, en los primeros mil millón de años, ya no hay tan masivas.

-¿Y eso qué significa?

-Esto nos llevó a concluir que las primeras galaxias tan masivas se formaron después del primer mil millón de años del Big Bang. Sabemos que si hubieran estado ahí antes, tendríamos que haberlas visto. A menos que tuvieran un montón de polvo, pero eso es totalmente impensado en el universo tan joven, según las teorías de formación de galaxias. Así que ahora tenemos cierta tensión: esas teorías predicen que las galaxias muy masivas se tienen que formar mucho más tarde. Y nosotros ya las vimos bastante temprano: mil millón de años después del Big Bang.

-¿Qué física usás en tu trabajo cotidiano?

-No uso teorías difíciles de física, ni nada por el estilo. Sin embargo, para la interpretación de datos, por ejemplo de espectros, hay mucho de física cuántica, física atómica y física estadística. Así que la interpretación, sobre todo en la parte espectral, tiene elementos de física que hay que recordar para poder hacer el trabajo.

-¿Quiénes usan la física de la relatividad? ¿Los astrónomos que estudian los agujeros negros?

-Por ejemplo, sí, y los que estudian teorías de expansión del universo… Son otras ramas…

-Para finalizar, ¿qué les dirías a estudiantes de física o incluso a los que están eligiendo qué carrera seguir…? Si se quieren dedicar a la astronomía, ¿por qué sería un buen camino estudiar primero física?

-Entender física a uno le da todas las armas necesarias para ser un buen astrónomo. Le da un panorama mucho más amplio. Uno podría hacer una carrera de astronomía, por supuesto, y dedicarse directamente a eso ya que se aprenden muchos elementos de física. Pero aprender física pura hace que uno necesite abrir la mente a muchos temas distintos y a exponerse a una manera distinta de trabajar. Es mucho más amplio. Como astrónomo, finalmente va a terminar aplicando muchos de esos conceptos al universo, a un sistema distinto, pero va a necesitar todo ese trasfondo de lo que aprendió. Aunque no todos pueden estar de acuerdo, considero que una fuerte carrera de física es la mejor manera de encarar una carrera de astronomía.

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RECUADRO

BARILOCHE REUNIÓ A ASTRÓNOMOS DE TODO EL MUNDO

La conferencia “Galaxias distantes desde el lejano Sur” se realizó en San Carlos de Bariloche del 11 al 15 de diciembre de 2017. Si bien fue una reunión científica en la que participaron astrónomos de distintos países, dos de sus participantes brindaron charlas abiertas al público general. En ambos eventos, los curiosos de distintas edades llenaron los salones.

Karina Caputi, física egresada del Instituto Balseiro y doctora en astronomía de la Universidad de Edimburgo, brindó una presentación sobre las galaxias distantes, que ayudan a entender las primeras etapas de la historia del universo el sábado 16 de diciembre. En la actualidad, es Profesora Asociada de Astronomía en la Universidad de Groningen, Holanda.

Matt Greenhouse, científico de la agencia espacial estadounidense NASA, brindó una charla pública en inglés sobre el telescopio espacial James Webb el martes 12 de diciembre. Greenhouse es doctor en Astronomía por la Universidad de Wyoming y es el responsable de la instrumentación científica a bordo del Telescopio Espacial Webb.

La conferencia internacional “Galaxias distantes desde el lejano Sur” fue una actividad organizada por la Universidad de Groningen, el European Research Council y la alianza de institutos holandeses de astronomía (NOVA). Contó también con el auspicio del Instituto Balseiro, dependiente de la Comisión Nacional de la Energía Atómica (CNEA) y la Universidad Nacional de Cuyo (UNCuyo), la Universidad Nacional de Río Negro y fue declarada de Interés Municipal y Cultural por la Municipalidad de San Carlos de Bariloche.

En el comité organizador, colaboraron el físico Guillermo Abramson y la astrónoma Mariana Orellana. Abramson es profesor del Instituto Balseiro y Orellana es profesora en la UNRN. Ambos son investigadores del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) de Argentina.

 

Crédito de la imagen de Arp 273: Credit NASA - ESA and the Hubble Heritage Team - STScIAURA

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Por Laura García Oviedo, responsable del

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Instituto Balseiro

San Carlos de Bariloche, 08/02/2018

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